JPMorgan y los bancos comunitarios se enfrentan en una "guerra" por las stablecoins con intereses: ¿el riesgo de migración de 6.6 billones de dólares en depósitos?

En la reciente conferencia telefónica de resultados del cuarto trimestre de JPMorgan Chase, su director financiero Jeremy Barnum lanzó una advertencia clara sobre las stablecoins que generan intereses, señalando que podrían dar lugar a un sistema bancario paralelo “peligroso” que carece de las salvaguardas de seguridad centenarias del sector bancario tradicional.

Por casualidad, más de 100 líderes de bancos comunitarios estadounidenses firmaron una carta conjunta al Senado, advirtiendo sobre posibles lagunas en la legislación actual de stablecoins que podrían provocar una fuga de depósitos bancarios de hasta 6.6 billones de dólares, impactando gravemente el crédito local. Sin embargo, la evaluación interna de JPMorgan sobre esta amenaza fue relativamente moderada, considerándola más una herramienta financiera complementaria. En el centro de esta disputa, que ha trascendido la tecnología en sí, se desarrolla una profunda lucha entre las barreras tradicionales del sector financiero y las innovaciones en criptomonedas.

La advertencia de los gigantes: ¿Por qué JPMorgan considera las stablecoins con intereses como una amenaza de “sistema bancario paralelo”?

JPMorgan ha sido siempre proactivo en la aplicación de tecnología blockchain, pero sus altos ejecutivos mantienen una cautela prudente respecto a ciertos diseños nativos de criptomonedas. En esta conferencia de resultados, cuando se le preguntó por su opinión sobre las stablecoins, Jeremy Barnum delineó claramente esa línea: abrazar la blockchain como infraestructura subyacente, pero alertar sobre productos financieros que puedan desplazar a los bancos tradicionales. En particular, señaló que las stablecoins que pagan intereses intentan replicar la función de los depósitos bancarios, pero sin requisitos de capital, seguro de depósitos ni regulación prudencial continua, lo que equivale a construir un “sistema bancario paralelo”. Barnum enfatizó que un sistema que tenga todas las características de un banco (especialmente depósitos que pagan intereses) pero que no esté regulado por las reglas centenarias del sector, es claramente un desarrollo peligroso e indeseable. Esta declaración no fue un evento aislado; responde con precisión a los esfuerzos de cabildeo del sector bancario estadounidense y coincide con la intención legislativa del proyecto de ley “GENIUS”, que busca establecer salvaguardas regulatorias claras para la emisión de stablecoins.

Detrás de esta postura hay una profunda preocupación del sector bancario tradicional por la disrupción de su modelo de negocio. De hecho, desde mayo del año pasado, los grupos de presión bancarios en EE. UU. consideran las stablecoins con intereses como una interferencia significativa en su modelo. Algunos en la industria han llegado a describir la reacción como una “pánico total”. Esta preocupación no es infundada. Las stablecoins se han desarrollado rápidamente como herramientas clave para pagos, liquidaciones en cadena y exposición en dólares, con transacciones más rápidas y costos menores. La introducción de versiones que generan intereses amplifica aún más esta amenaza. Cuando los bancos ofrecen tasas de interés relativamente bajas en los depósitos, las recompensas de rendimiento de las stablecoins resultan muy atractivas para fondos que buscan mayores retornos, lo que podría provocar una migración masiva de depósitos del sistema bancario hacia el ecosistema cripto.

La advertencia de JPMorgan señala esencialmente el conflicto central entre innovación financiera y regulación: cómo fomentar la innovación sin que se genere un riesgo sistémico en un vacío regulatorio. Si las stablecoins con intereses crecen sin control, podrían formar un enorme sistema de “bancos en la sombra”, cuya vulnerabilidad en condiciones extremas del mercado podría desencadenar reacciones en cadena. Pero también surge otra pregunta: ¿se trata de una preocupación genuina por la estabilidad financiera o de una protección de los intereses existentes?

¿La preocupación de los bancos comunitarios: ¿se convertirá en realidad la crisis de 6.6 billones de dólares en depósitos?

En comparación con la advertencia macro de JPMorgan, las preocupaciones de los bancos comunitarios estadounidenses son más concretas y urgentes. Los miembros del consejo de la Asociación de Banqueros Comunitarios de EE. UU. en una carta conjunta al Senado describen un escenario aún más grave. Acusan a los emisores de stablecoins de buscar cada vez más formas de evadir la prohibición legal de pagar intereses directos, ofreciendo incentivos similares a los rendimientos, lo que amenaza la base de depósitos de su supervivencia. Estos depósitos son la línea de vida para que los bancos comunitarios otorguen préstamos a familias, pequeñas empresas y agricultores. La carta señala que, si se permiten pagos de intereses, recompensas o incentivos similares, los clientes podrían preferir guardar sus ahorros en stablecoins en lugar de en bancos. Según una estimación del Departamento del Tesoro citada en la carta, si estas prácticas continúan, hasta 6.6 billones de dólares en depósitos bancarios podrían estar en riesgo.

Datos clave y demandas de los bancos comunitarios

Tamaño del riesgo: Hasta 6.6 billones de dólares en depósitos bancarios podrían migrar.

Alcance de las instituciones firmantes: Más de 100 líderes de bancos comunitarios, representando a la Asociación de Banqueros Comunitarios de EE. UU.

Acusaciones principales: Los emisores de stablecoins compensan indirectamente a los usuarios a través de intercambios de criptomonedas y socios relacionados, evadiendo la prohibición del “GENIUS” contra pagos de intereses directos, “devorando las reglas mismas”.

Consecuencias alegadas: Miles de millones de dólares en fondos podrían salir de los préstamos a comunidades, perjudicando a pequeñas empresas, agricultores, estudiantes y compradores de viviendas.

Demandas principales: Solicitan a los legisladores que aclaren que la prohibición del “GENIUS” sobre pagos de intereses también se aplique a las partes relacionadas y socios de las stablecoins.

La ansiedad de los bancos comunitarios apunta directamente a las ambigüedades en la legislación actual. Consideran que, aunque la nueva ley “GENIUS” proporciona una regulación urgente para las stablecoins, no logra impedir completamente que los emisores, mediante socios en intercambios de criptomonedas, ofrezcan compensaciones indirectas a los usuarios. Esta “salida” hace que la intención regulatoria quede en nada. Enfatizan que, a diferencia de los depósitos bancarios, las empresas relacionadas con stablecoins no ofrecen seguros de la FDIC ni pueden reemplazar el papel central de los bancos en la creación de crédito. La carta representa la última acción de un esfuerzo de años del sector bancario estadounidense para frenar el desarrollo de stablecoins en dólares. Anteriormente, los grupos de presión bancarios han abogado varias veces para limitar la emisión de stablecoins a bancos regulados o prohibir completamente los tokens con intereses.

La contraofensiva del sector: ¿Protege los intereses existentes o realmente gestiona riesgos?

Frente a las advertencias contundentes del sector bancario tradicional, los observadores y participantes en el ámbito de las criptomonedas y fintech ofrecen interpretaciones y respuestas diferentes. Curiosamente, mientras los bancos comunitarios lanzan la alarma, en JPMorgan la evaluación del riesgo parece ser menos unificada. Cuando se le preguntó si las stablecoins podrían representar un riesgo sistémico al atraer ahorros en busca de mayores rendimientos, un portavoz de JPMorgan adoptó un tono más moderado. Dijo que la existencia de múltiples niveles de dinero en circulación, incluyendo la moneda en manos del banco central y las instituciones, no cambiará. Los tokens de depósito, stablecoins y otras formas de pago existentes tendrán casos de uso diferentes pero complementarios. Este “comentario de fondo” sugiere que, internamente, JPMorgan ve las stablecoins más como un componente de infraestructura financiera innovadora que como simples “depredadores de depósitos”.

El analista independiente y miembro de DASH DAO, Joel Vallenzuela, tiene una visión más directa. Cree que no es la primera vez que los lobbies bancarios presentan las stablecoins como una amenaza para su supervivencia. Las stablecoins representan una competencia directa para el sistema bancario —una competencia más directa que otras criptomonedas— y los bancos solo intentan proteger sus intereses frente a innovaciones disruptivas. Michael Tracey, director comercial de la empresa de pagos OpenPayd, eleva el debate a un nivel de filosofía regulatoria. Señala que no se trata tanto de una discusión sobre stablecoins, sino sobre si la regulación debe proteger a los intereses establecidos o promover la competencia. Recuerda que, en la historia, cuando los fondos del mercado monetario surgieron como sustitutos de los depósitos bancarios, también generaron temor, pero esa competencia fortaleció la fijación de precios, la transparencia y la resiliencia del sistema financiero.

Nima Beni, fundador de la plataforma de préstamos cripto Bitlease, critica con dureza y describe la carta conjunta del sector bancario como un “propagador de miedo” de una industria que no quiere adaptarse a los tiempos. Beni pregunta: si realmente hay miles de millones de dólares en salida, no es por una estafa cripto oculta, sino porque los bancos no ofrecen productos competitivos y transparentes en un mundo digital. Las voces del sector construyen un relato: la resistencia actual es, en esencia, una lucha por el acceso al mercado y la competencia justa, no solo una protección del consumidor.

La batalla legislativa y el futuro: ¿Cómo caerá la “correa” regulatoria sobre las stablecoins?

El debate actual se está traduciendo rápidamente en lenguaje legislativo concreto, siendo la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (Digital Asset Market Clarity Act) en EE. UU. el escenario clave. Las recompensas por stablecoins ya son un punto central en la discusión del proyecto de ley. Según un borrador de enmienda publicado esta semana, los proveedores de servicios de activos digitales estarán prohibidos de pagar intereses o rendimientos “solo por mantener stablecoins”, lo que indica claramente la intención de los legisladores de evitar que las stablecoins funcionen como depósitos bancarios. Esta cláusula responde directamente a las preocupaciones del sector bancario, intentando cortar de raíz la legitimidad de las stablecoins con intereses como “sustitutos de depósitos”.

No obstante, el proyecto de ley no es una prohibición total. Deja espacio para ciertos incentivos relacionados con la participación en el ecosistema más amplio, incluyendo recompensas por provisión de liquidez, actividades de gobernanza, staking y otras funciones de red, en lugar de simplemente obtener ingresos pasivos por mantener un token vinculado al dólar. Esta distinción es crucial, ya que busca que la regulación diferencie entre “especulación financiera pura” y “comportamientos que contribuyen a la funcionalidad de la red”. Por ejemplo, proporcionar liquidez en exchanges descentralizados y recibir comisiones de transacción, o participar en staking para mantener la seguridad de la red, podrían no ser considerados “intereses” prohibidos, ya que están ligados a servicios específicos o riesgos asumidos.

La última propuesta de la Asociación de Banqueros de EE. UU. es que los legisladores aclaren que la prohibición del “GENIUS” sobre pagos de intereses también se extienda a las partes relacionadas y socios de las stablecoins. Si se adopta esta demanda, afectará productos ampliamente existentes en los principales exchanges centralizados, como “stablecoin yield farming” y productos de “staking” de stablecoins, e incluso podría impactar algunos protocolos DeFi que ofrecen rendimientos mediante estrategias complejas. El resultado final de esta disputa determinará el espacio de desarrollo de las stablecoins en EE. UU.: si serán restringidas a ser instrumentos de pago y liquidación de bajo riesgo y sin rendimiento, o si podrán explorar funciones financieras más amplias dentro de un marco regulatorio claro.

Desde la perspectiva del mercado, este conflicto entre finanzas tradicionales e innovación cripto no se calmará en el corto plazo. Para los proyectos cripto, es fundamental seguir de cerca el proceso legislativo en EE. UU. y planificar estrategias de cumplimiento con creatividad y legalidad, especialmente en el diseño de modelos de rendimiento. Para los usuarios, esto podría significar que la ventana para obtener “tasas de ahorro” simplemente por mantener stablecoins principales se cerrará progresivamente, y los rendimientos estarán más ligados a participar en actividades específicas en la cadena. Independientemente del resultado, la creación de un marco regulatorio claro será beneficiosa a largo plazo, filtrando las innovaciones valiosas y reduciendo la incertidumbre política del sector. La disputa por 6.6 billones de dólares marcará, en última instancia, un capítulo importante en la competencia monetaria global y la evolución del sistema financiero en los próximos diez años.

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