Mientras los datos de encuestas revelan un creciente apoyo electoral para el Partido Nación de Australia, el Primer Ministro del país, Anthony Albanese, permanece firme en el enfoque de su administración hacia la inmigración. En lugar de girar hacia políticas restrictivas, Albanese ha descartado explícitamente la implementación de controles fronterizos más estrictos, señalando el compromiso de su gobierno de mantener su marco migratorio actual a pesar del cambio en la opinión pública.
La negativa del Primer Ministro australiano a suavizar su postura refleja una diferencia filosófica más amplia
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