
Investigadores del Banco Central Europeo (BCE) publicaron un documento de trabajo advirtiendo que la adopción generalizada de stablecoins representará riesgos significativos para el sistema bancario de la zona euro y la soberanía monetaria del BCE, especialmente en un entorno dominado por instrumentos denominados en dólares u otras monedas extranjeras, lo que podría introducir condiciones monetarias externas en la eurozona y aumentar la incertidumbre en la transmisión de la política de tasas de interés.
Este documento, elaborado conjuntamente por varios investigadores del BCE, identifica tres canales principales por los cuales la adopción masiva de stablecoins puede afectar el sistema monetario de la eurozona.
Primero, una rápida expansión podría provocar una redistribución masiva de fondos desde depósitos en bancos minoristas hacia activos digitales, debilitando la estabilidad de las fuentes de financiamiento bancario; en segundo lugar, la pérdida de capacidad de intermediación bancaria dificultará la transmisión eficiente de las tasas de interés del BCE a los préstamos reales; en tercer lugar, si el mercado de stablecoins está dominado por instrumentos denominados en monedas extranjeras, el impacto se amplificará significativamente: la demanda de stablecoins en moneda extranjera puede transmitir directamente shocks financieros y de divisas al eurozona.
El documento señala: «Las fluctuaciones en la demanda de stablecoins vinculadas a monedas extranjeras pueden transmitir directamente shocks financieros y de divisas al euro, introduciendo efectivamente condiciones de liquidez externas que podrían estar en desacuerdo con las políticas internas.»
La publicación del documento de trabajo del BCE coincide con un momento en que la administración de Trump impulsa activamente la mainstreamización de las criptomonedas, y la posible expansión de stablecoins respaldadas en dólares en el mercado europeo ha generado amplio interés. Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, afirmó en enero que estas herramientas podrían «amenazar la estabilidad financiera», mientras que Joachim Nagel, presidente del Bundesbank alemán, expresó una postura más positiva, señalando que las stablecoins vinculadas al euro en escenarios de pago tienen un significado positivo.
Actualmente, bancos europeos principales como Citigroup, ING, UniCredit y DekaBank están desarrollando conjuntamente una stablecoin regulada en euros, vista como una respuesta activa de Europa frente a la expansión de stablecoins denominadas en dólares.
Redistribución de depósitos: La rápida expansión puede provocar una transferencia masiva de depósitos minoristas hacia activos digitales, debilitando la base de financiamiento de los bancos.
Pérdida de capacidad de intermediación: La inestabilidad en las fuentes de fondos bancarios reduce la capacidad de otorgar créditos, afectando la financiación de la economía real.
Disminución en la efectividad de la transmisión de políticas: La transmisión de las tasas del BCE al mercado de préstamos se ve obstaculizada, debilitando la eficacia de la política monetaria.
Efecto amplificador de stablecoins en moneda extranjera: Cuando los stablecoins en dólares u otras monedas dominan el mercado, los shocks externos pueden ingresar directamente en la eurozona sin control del BCE.
Aumento del riesgo en financiamiento mayorista: Los bancos podrían depender más del financiamiento mayorista en moneda extranjera, reduciendo su sensibilidad a las políticas del BCE.
La soberanía monetaria del BCE se refiere a su capacidad para influir efectivamente en los costos de préstamo y en el flujo de crédito en la eurozona mediante la política de tasas. Cuando grandes cantidades de fondos se transfieren de depósitos en bancos regulados por el BCE a stablecoins denominadas en monedas extranjeras, la influencia de las herramientas de política del BCE sobre estos fondos se reduce considerablemente, debilitando la transmisión de las decisiones de tasas al mercado.
Las stablecoins en euros aún están bajo el marco regulatorio del BCE, y sus canales de transmisión monetaria son relativamente completos. En cambio, las stablecoins en dólares, cuya liquidez y valor dependen de la política de la Reserva Federal, si se difunden ampliamente en Europa, equivaldría a introducir las condiciones monetarias de EE. UU. directamente en el mercado europeo, eludiendo las herramientas del BCE y creando un canal de transmisión de shocks externos.
La iniciativa conjunta de Citigroup, ING, UniCredit y DekaBank para una stablecoin en euros está alineada en parte con la postura del BCE: el presidente del Bundesbank, Nagel, tiene una actitud positiva respecto a su uso en pagos. Si la stablecoin en euros logra competir en escala y usabilidad con las stablecoins en dólares, podría reducir la motivación de los usuarios para cambiar a instrumentos en moneda extranjera, aunque los marcos regulatorios y los plazos de implementación aún están por definirse.
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