Autor: Academia de Crecimiento de Huobi
El 6 de febrero de 2026, el sistema de regulación financiera de China emitió simultáneamente dos documentos políticos de gran significado: la “Notificación sobre la prevención y gestión adicional de riesgos relacionados con las monedas virtuales” (Yinfa [2026] No. 42), publicada conjuntamente por el Banco Popular de China y otros ocho departamentos, y la guía regulatoria de la Comisión Reguladora de Valores de China sobre la emisión de valores respaldados por activos (ABS) en el extranjero mediante tokens. Estos dos documentos, uno prohibiendo y otro guiando, uno interno y otro externo, conforman conjuntamente un conjunto coherente de regulaciones con objetivos claros. Esto marca que la regulación de la innovación financiera digital representada por la tecnología blockchain en China ha pasado de una fase temprana de “retirada forzada” y “advertencias de riesgo” a una nueva etapa de “construcción institucional” y “orientación estratégica”. Este ajuste político no es simplemente un endurecimiento, sino un diseño de alto nivel que, tras una profunda comprensión de las tendencias globales y la esencia tecnológica, busca equilibrar la prevención de riesgos con la innovación, y redefinir la infraestructura financiera futura. Su espíritu central puede resumirse con precisión como: aplicar una “muralla de hierro” para la especulación minorista interna, y abrir una “puerta estrecha de cumplimiento” para la innovación transfronteriza que sirva a la economía real.
La “Notificación” muestra primero una expansión estratégica sin precedentes del alcance regulatorio y un refuerzo en la definición. La característica más destacada es la incorporación explícita de la “tokenización de activos del mundo real” (RWA) en el núcleo de la regulación, sometiéndola a un escrutinio tan riguroso como las monedas virtuales. Esta medida tiene un significado prospectivo y decisivo. La RWA, como tendencia global en fintech que digitaliza y negocia activos tradicionales (como bonos, derechos de ingresos inmobiliarios, materias primas, etc.) mediante blockchain, es esencialmente una iteración de la tecnología de titulización de activos. Si se permite sin control, puede convertirse en un “túnel técnico” que elude los procesos regulatorios tradicionales de emisión de valores, divulgación de información y gestión de la idoneidad del inversor, generando problemas como financiamiento ilegal, fraude y contagio de riesgos financieros. La notificación señala claramente que realizar actividades no aprobadas de RWA en el territorio, como la emisión no autorizada de tokens de valores, la oferta pública no autorizada de valores, o la operación ilegal de futuros, constituye actividades financieras ilegales. Esta definición cierra de raíz cualquier fantasía de “innovación tecnológica” que en realidad sea una “arbitrariedad regulatoria”. Establece el principio fundamental inamovible de que, independientemente de la forma tecnológica, toda actividad financiera debe operar con licencia y bajo regulación.

Al mismo tiempo, la notificación refuerza la definición de riesgos existentes. No solo reitera que las monedas como Bitcoin no tienen atributos monetarios, sino que además, de forma innovadora, considera que las “stablecoins vinculadas a moneda fiduciaria” cumplen “de forma encubierta algunas funciones de la moneda fiduciaria”, y prohíbe estrictamente la emisión de cualquier stablecoin vinculada al renminbi sin aprobación. Esta disposición tiene una visión estratégica, apuntando a frenar desde la fuente cualquier desafío potencial a la soberanía del renminbi o la construcción de un sistema de liquidación paralelo en el espacio digital. Al clasificar actividades relacionadas con monedas virtuales (intercambio, market making, intermediación de información, comercio de derivados, etc.) como “actividades financieras ilegales”, y al derogar la antigua notificación de 2021, las autoridades muestran su firme intención de limpiar riesgos acumulados y eliminar zonas grises.
Si la definición de riesgos es una declaración de postura, la estructura de ejecución regulatoria en la “Notificación” refleja una capacidad sistemática poderosa para convertir esa postura en realidad. Se despliega una red de regulación penetrante que cubre “flujos de fondos, información y tecnología”, con el objetivo de aislar físicamente los riesgos.
En cuanto a los flujos de fondos, los requisitos regulatorios son sin precedentes. Todas las instituciones financieras y no bancarias de pago están completamente prohibidas de ofrecer cualquier servicio relacionado, desde apertura de cuentas, transferencias, liquidaciones, emisión de productos, incorporación de colaterales, hasta operaciones de seguros, cerrando totalmente los canales financieros. Esto equivale a cortar el “cordón umbilical” entre el ámbito de los activos digitales y el sistema financiero principal, impidiendo que accedan a liquidez legal o apoyo crediticio.
En cuanto a los flujos de información y marketing, la regulación actúa en línea y fuera de línea simultáneamente. En línea, se prohíbe estrictamente a las empresas de internet ofrecer plataformas, exhibiciones comerciales, publicidad y redirección pagada, además de exigirles reportar indicios y brindar asistencia técnica. Fuera de línea, las autoridades de mercado prohíben desde el origen el uso de términos como “moneda virtual” o “RWA” en los nombres y actividades comerciales, y refuerzan la supervisión publicitaria. Este conjunto de medidas busca reducir la “visibilidad” y las “implicaciones legales” de los activos digitales en el dominio público, disminuyendo desde la percepción social la especulación y la participación, siendo una prevención profunda a nivel psicológico social.
En el nivel técnico y físico, la regulación de la minería de monedas virtuales continúa profundizándose, con responsabilidades claras para los gobiernos provinciales, prohibiendo nuevos proyectos y limpiando los existentes. Más importante aún, se introduce innovadoramente la cláusula de “bloqueo de servicios en el extranjero”, que establece que “las entidades y personas en el extranjero no pueden proporcionar servicios relacionados con monedas virtuales a entidades en China de forma ilegal”, y que se responsabiliza a los facilitadores internos. Esta disposición, con efecto extraterritorial, junto con el control estricto de los canales de pago transfronterizos, construye de facto una “frontera digital financiera” global, disuadiendo legalmente a cualquier exchange o protocolo DeFi extranjero que intente atender a usuarios chinos.
Mientras la “Notificación” construye una muralla estricta, la guía de la Comisión Reguladora de Valores (CSRC) diseña cuidadosamente y abre una “puerta” altamente restringida pero de gran significado: permite la emisión de tokens de valores respaldados por activos (ABS) en el extranjero, siempre que estén respaldados por activos o flujos de caja en China.
Esto no significa una apertura a la especulación con monedas virtuales, sino una orientación precisa. Primero, el modelo de negocio está estrictamente limitado: los activos subyacentes deben ser activos o derechos de ingreso estables en China (como tarifas de infraestructura, cuentas por cobrar comerciales, activos de arrendamiento, etc.), y los tokens emitidos deben ser ABS con lógica financiera, con mercados e inversores estrictamente en el extranjero. Esto garantiza que la innovación esté estrechamente vinculada a la economía real, sirviendo a las necesidades de financiamiento transfronterizo de las empresas, y manteniendo una separación total del mercado minorista especulativo interno.
En segundo lugar, el modo de regulación es muy estricto: requiere que las entidades en China presenten un “registro previo” ante la CSRC, en lugar de solo informar posteriormente. Las entidades deben presentar toda la documentación de emisión en el extranjero, sometiéndose a una revisión penetrante de la veracidad de los activos, la conformidad de la estructura y la efectividad del aislamiento de riesgos. Esto es más profundo y temprano que la regulación tradicional de bonos o cotizaciones en el extranjero, reflejando la filosofía de “mismo negocio, mismo riesgo, mismas reglas”, asegurando que la innovación no quede fuera del control regulatorio.
La apertura de esta “puerta estrecha” tiene al menos tres objetivos estratégicos: primero, facilitar financiamiento real: abrir un canal piloto para que empresas chinas de calidad utilicen blockchain para mejorar la eficiencia y reducir costos en titulización transfronteriza, impulsando la innovación fintech en la economía real. Segundo, acumular experiencia regulatoria y talento: en un “sandbox” controlado, las autoridades, instituciones financieras y abogados pueden observar y comprender en detalle todo el proceso de tokenización de activos, preparando el terreno para futuras transformaciones digitales a mayor escala. Tercero, participar en la configuración de reglas internacionales: mediante regulación activa y práctica, China puede ganar influencia en la frontera global de la tokenización de activos, evitando quedar pasiva en la formación de reglas internacionales, en una estrategia de competencia financiera de gran alcance.
El efecto combinado de la “Notificación” y la guía de la CSRC moldeará profundamente el ecosistema financiero digital en China, acelerando potencialmente la fragmentación del panorama regulatorio mundial.
En China, ya se perfila un “ecosistema de doble vía” en la regulación digital. La primera vía es un “camino cerrado para minoristas”: toda actividad relacionada con criptomonedas y tokens especulativos dirigida a inversores internos será prohibida de forma definitiva y total, formando una zona segura de “circulación interna” prácticamente aislada del ecosistema global dominado por cadenas públicas. La segunda vía es una “apertura limitada para instituciones y transacciones transfronterizas”: aplicaciones basadas en cadenas de consorcio o permitidas, orientadas a servir a la economía real y al flujo de capital transfronterizo, serán fomentadas. La digital yuan (e-CNY), su desarrollo y aplicación, junto con futuras infraestructuras blockchain para registro, negociación y liquidación de activos específicos, serán los pilares de esta vía. La innovación en RWA solo podrá realizarse en esta segunda vía, siguiendo estrictamente las rutas establecidas en la guía.
Desde una perspectiva global, la trayectoria regulatoria de China difiere fundamentalmente de la de Estados Unidos, la UE y otros grandes actores, que buscan integrar los activos digitales en los marcos regulatorios existentes de valores o commodities. China ha optado por un modelo “soberanía prioritaria, aislamiento de riesgos y pilotaje innovador”. Esto responde no solo a consideraciones de estabilidad financiera, sino también a la protección de la soberanía monetaria, la gestión de la cuenta de capital, la seguridad de datos y los intereses nacionales en la circulación transfronteriza. La consecuencia es una posible fragmentación del mercado global de activos digitales, con diferentes estándares tecnológicos, categorías de activos y perfiles de inversores en distintas regiones. La elección de China ofrece a otras economías emergentes que valoran la soberanía financiera una referencia alternativa de regulación.
En resumen, el conjunto de políticas publicado a principios de 2026 tendrá un impacto profundo y complejo. Para los participantes del mercado, es una señal definitiva de “limpieza”. Todas las operaciones relacionadas con monedas virtuales y activos digitales no autorizados en China carecen de espacio de supervivencia, y la participación individual conlleva riesgos legales y patrimoniales elevados. La ilusión de una “política de flexibilización” ya no es realista. La única oportunidad real radica en abandonar la mentalidad especulativa a corto plazo, comprender profundamente la estrategia nacional, y avanzar en innovación tecnológica y de modelos en línea con el servicio a la economía real, la gestión de capital transfronterizo y las rutas tecnológicas oficiales.
Desde la perspectiva estratégica, estas políticas representan una “limpieza” y “sentado de bases” proactivos en infraestructura financiera. Han despejado de manera sin precedentes las “malezas” que podrían amenazar la estabilidad del sistema financiero, erosionar la soberanía monetaria o generar riesgos sociales, allanando el camino para la “siembra” de una infraestructura digital financiera nacional, autónoma y controlada. La prohibición más estricta suele ser un signo de una preparación cautelosa. Se prevé que en el futuro, China centrará sus esfuerzos en áreas como la moneda digital del banco central, plataformas blockchain para financiamiento comercial y digitalización de activos estandarizados, lideradas por “equipos nacionales”.
Finalmente, estas políticas redefinen las líneas rojas inquebrantables en la transformación digital financiera global: seguridad nacional, estabilidad financiera y protección patrimonial del pueblo; y las rutas posibles: que la tecnología sirva a la economía real, que la innovación se someta a la regulación, y que el desarrollo sirva a la estrategia. Anuncian que China seguirá moldeando su futuro financiero digital de forma independiente, según su ritmo y lógica. Este nuevo paradigma no solo es una actualización regulatoria, sino una profunda decisión estratégica nacional, cuyo impacto se reflejará en la próxima década y más allá.