El 5 de junio, el presidente ruso Vladimir Putin rechazó la oferta del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky de mantener conversaciones directas, afirmando que actualmente no hace falta reunirse. Putin hizo estos comentarios en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, criticando la carta pública de Zelensky por contener un lenguaje ofensivo y cuestionando si el líder ucraniano realmente buscaba negociaciones. Putin dijo que los expertos deberían proponer primero soluciones concretas antes de que tenga lugar cualquier reunión, y añadió que Rusia no detendrá las operaciones militares hasta alcanzar sus objetivos estratégicos.
Zelensky respondió que la reacción de Putin mostró que Moscú no está dispuesto a poner fin a la guerra, calificándola de una respuesta débil que decepcionó a muchos de la comunidad internacional. Instó a aumentar la presión sobre Rusia, incluidas sanciones económicas que apunten a las fuentes de ingresos de Moscú, para obligarla a volver a la mesa de negociaciones.