El 3 de marzo, según Business Insider, el presidente estadounidense Donald Trump dijo el lunes que el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría ser “interminable” y enfatizó que Estados Unidos dispone de suficientes reservas de armas intermedias y avanzadas para que la guerra sea sostenida y “muy exitosa”. Anteriormente ha dicho que la guerra podría durar entre cuatro y cinco semanas, pero la Casa Blanca está preparada para un plazo más largo.
Trump publicó a través de Truth Social a altas horas de la noche que Estados Unidos tiene arsenales de armas casi ilimitados, muy por encima del nivel de otros países. Mencionó que se almacenan un gran número de armas avanzadas en algunos países periféricos, pero no se especifica el tipo de munición. Las declaraciones han suscitado preocupación sobre los riesgos geopolíticos y el suministro energético, y los precios del petróleo han ejercido presión al alza sobre ellos.
Durante el fin de semana, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo cientos de ataques aéreos contra Irán, el primero de los cuales mató al Líder Supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Irán y sus aliados respondieron disparando misiles balísticos, cohetes y drones contra Israel y bases militares del Golfo en Estados Unidos, causando caos en zonas residenciales y interrumpiendo cientos de vuelos.
Funcionarios estadounidenses revelaron que en la operación se han utilizado diversas armas, incluyendo drones, misiles ofensivos e interceptores. Esto ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de los reservas restantes de munición de largo alcance del Pentágono, especialmente sobre si el arsenal de misiles de crucero Tomahawk es suficiente para hacer frente a posibles conflictos futuros, incluida la necesidad de disuasión contra China.
Los analistas señalaron que la declaración de Trump sobre los arsenales de armas no solo envía una señal de superioridad militar, sino que también podría afectar indirectamente las expectativas del mercado internacional y las tendencias de precios de la energía. A medida que continúan las tensiones geopolíticas, los inversores globales seguirán de cerca la duración de la operación militar estadounidense y su posible impacto en la inflación, los mercados energéticos y los mercados financieros.
La postura beligerante del presidente estadounidense ha agravado la aversión al riesgo de mercado y ha planteado nuevos desafíos para los inversores en la gestión geopolítica del riesgo.