El 2 de marzo, según informes del FT, tras la orden del presidente estadounidense Donald Trump de un ataque militar contra Irán, la situación en Oriente Medio se intensificó rápidamente y muchos países europeos se vieron obligados a involucrarse en una crisis regional en expansión. Francia, Alemania y el Reino Unido anunciaron recientemente que tomarían “medidas defensivas moderadas” para proteger sus intereses, incluyendo posibles ataques contra las capacidades iraníes de lanzamiento de misiles y drones.
El conflicto surgió de ataques aéreos a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán. El ataque resultó en la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, lo que desencadenó una serie de acciones de represalia por parte de Irán contra aliados occidentales en la región del Golfo. Las últimas noticias muestran que un presunto dron iraní atacó una base militar británica en el sur de Chipre, aumentando aún más los riesgos para la seguridad en Europa. Anteriormente, el primer ministro británico Keir Starmer aprobó el uso de bases británicas por parte de Estados Unidos para participar en operaciones militares contra Irán.
Ante el deterioro de la situación, las posiciones de los Estados miembros de la UE están claramente divididas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, criticó públicamente las acciones militares de Estados Unidos e Israel, pidiendo una desescalada inmediata y la reanudación del diálogo diplomático. El canciller alemán Friedrich Merz dijo que no se debe recibir “crítica didáctica” de los aliados en este momento, subrayando que los países occidentales deben permanecer unidos.
Al mismo tiempo, las agencias de seguridad europeas han empezado a preocuparse por posibles ataques de represalia en Europa por parte de grupos proxy respaldados por Irán. Algunos funcionarios de la UE señalan que un cambio repentino en el régimen iraní en ausencia de una alternativa clara podría suponer riesgos de seguridad regional más complejos.
A medida que el conflicto en Oriente Medio continúa expandiéndose, el mercado global ha reaccionado con claridad. Los precios del crudo se dispararon alrededor de un 13% debido al aumento de los riesgos para la seguridad del transporte marítimo en el Golfo, y los costes del transporte energético aumentaron rápidamente. Los analistas de mercado creen que las tensiones geopolíticas en Oriente Medio se están convirtiendo en un factor importante que afecta a los precios globales de la energía y a la volatilidad del mercado financiero, y la dirección de la situación en las próximas semanas sigue siendo incierta.