El 28 de febrero, el presidente estadounidense Trump anunció que había lanzado un ataque contra Irán, afirmando que la operación tenía como objetivo eliminar “amenazas inminentes”. Trump afirmó que Estados Unidos había “intentado llegar a un acuerdo” previamente y esperaba aliviar la confrontación mediante negociaciones, pero acusó a Irán de solo querer “hacer el mal” y se negó a dar una respuesta sustantiva.
Además, afirmó que Irán está intentando reconstruir su programa nuclear y avanzar en la capacidad misilística, y que los misiles “podrían llegar pronto al territorio continental de Estados Unidos.” Trump también subrayó que Estados Unidos “destruirá completamente” la industria misilística iraní y “aniquilará” su poder naval para evitar que la amenaza se intensifique.
Según el New York Times, se espera que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán duren varios días. Además, Trump pidió un cambio de régimen en Irán.