VanEck publicó un estudio que analiza una pregunta extrema pero importante: ¿qué sucede con el oro si el dólar estadounidense pierde su papel como moneda de reserva mundial?
El enfoque no se basa en patrones de gráficos ni en objetivos de precio. Es matemáticas del balance general. El equipo de VanEck comparó las obligaciones monetarias de los bancos centrales con las reservas oficiales de oro para estimar a qué precio debería cotizar el oro si volviera a ser el ancla principal.
Los números llaman la atención. Usando dinero estrecho (M0) ajustado por el volumen de divisas, el precio implícito del oro resulta cercano a $39,000 por onza. Usando medidas de dinero más amplias (M2), la cifra sube mucho más. VanEck es claro en un punto: esto no es una predicción. Es una prueba de estrés del sistema monetario global.
El argumento se basa en la confianza. Las monedas de reserva funcionan mientras el mundo crea en ellas. VanEck señala que la confianza ha estado erosionándose silenciosamente con el tiempo, especialmente desde que las sanciones congelaron las reservas de divisas de Rusia. Ese evento cambió la forma en que muchos países ven la dependencia del dólar.
Desde entonces, los bancos centrales han estado comprando oro a un ritmo más rápido. La motivación no es la especulación. Es protección. El oro no tiene riesgo de contraparte y no puede ser congelado por otro gobierno.
El marco de VanEck muestra que muchos países están mucho más apalancados de lo que parecen. Algunos, como Kazajistán y Rusia, ya tienen suficiente oro para respaldar su oferta de dinero estrecho a precios cercanos a los niveles actuales. Otros, incluyendo Japón y el Reino Unido, necesitarían precios del oro muchas veces superiores para lograr la misma cobertura.
Fuente: X/@Mark4XX
Dicho esto, el contexto importa. El oro ya cotiza alrededor de $4,600. Esto por sí solo es inusual. El oro rara vez se ha movido tan rápido en un período tan corto sin que ocurra una crisis importante al mismo tiempo.
Desde la perspectiva del mercado, este tipo de movimiento suele traer fases de enfriamiento, retrocesos o largos períodos de consolidación. Esperar que el oro pase de $4,600 a $39,000 en un corto plazo sería poco realista.
Históricamente, el oro reajusta sus precios lentamente. Los grandes movimientos tienden a desarrollarse en años, no en meses.
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El análisis de VanEck tiene más sentido como un experimento mental a largo plazo. Si el sistema global se aleja gradualmente del dólar en la próxima década, el oro podría reevaluarse mucho más alto de lo que la mayoría espera hoy.
Un movimiento cercano a 10 veces los niveles actuales no surgiría solo de la especulación. Requeriría un cambio estructural, compras sostenidas de los bancos centrales y un cambio claro en la forma en que se mantienen las reservas a nivel mundial.
El oro a $39,000 es un recordatorio de lo estirado que se vuelve el sistema actual si la confianza en el dólar desaparece.
A los precios actuales, el oro ya refleja una creciente incertidumbre. Precios mucho más altos reflejarían algo más profundo: un cambio lento pero significativo en la forma en que el mundo mide el valor y la confianza.
Por ahora, el trabajo de VanEck se lee mejor como una advertencia, no como un objetivo.