Setenta economistas y expertos en políticas han instado a los miembros del Parlamento Europeo a apoyar un euro digital que sirva claramente al interés público, argumentando que es esencial para la soberanía monetaria de Europa y para garantizar el acceso al dinero del banco central a medida que continúa la disminución del uso de efectivo.
Carta Abierta Advierte sobre la Creciente Influencia Privada y Extranjera
En una carta abierta publicada el domingo titulada “¡El Euro Digital: ¡Que prevalezca el interés público!”, los firmantes advierten que sin una opción de pago digital público fuerte, las stablecoins privadas y los gigantes de pagos extranjeros podrían ganar mayor control sobre el panorama de pagos digitales en Europa.
El Euro Digital Enmarcado como un Bien Público
Los autores de la carta, incluido el ex director de la junta ejecutiva del BEI José Leandro y el economista francés Thomas Piketty, describen una moneda digital del banco central como un bien público. Argumentan a favor de un medio de pago digital en toda la zona euro emitido por el Eurosistema, gratuito para el uso básico y diseñado para complementar en lugar de reemplazar el efectivo.
Se Destacan Riesgos de Retraso o Dilución
Los economistas advierten que la hesitación o dilución del proyecto podría dejar a los consumidores y comerciantes europeos cada vez más dependientes de redes de tarjetas privadas, en su mayoría no europeas, y de las principales plataformas tecnológicas de pago. Dicha dependencia, argumentan, podría debilitar la resiliencia y autonomía del sistema de pagos europeo durante períodos de estrés financiero.
El BCE Avanza en los Preparativos del Euro Digital
La iniciativa llega mientras el Banco Central Europeo continúa su fase de preparación para el euro digital, desarrollando un reglamento, arquitectura técnica y funcionalidad offline antes de cualquier decisión final de emisión. El BCE posiciona el euro digital como una solución de pago pública y paneuropea que ofrece acceso similar al efectivo al dinero del banco central.
El Diseño Se Enfoca en la Estabilidad y Uso Offline
Según el BCE, el euro digital incluiría pagos offline y salvaguardas como límites de tenencia y remuneración escalonada para preservar la estabilidad financiera. En un discurso del 9 de enero, el miembro de la junta ejecutiva del BCE Philip Lane dijo que el proyecto busca equilibrar innovación, privacidad y el papel continuo de los bancos como intermediarios.
La Privacidad y el Cumplimiento Siguen Siendo Objetivos Centrales
El BCE ha enfatizado que el euro digital podría habilitar funciones como pagos condicionales, cumpliendo al mismo tiempo con las reglas contra el lavado de dinero y los requisitos de privacidad, posicionándolo como una extensión moderna del dinero público en lugar de una reforma radical.
Bancos y Responsables Políticos Expresan Preocupaciones
A pesar del progreso, el proyecto ha enfrentado escepticismo por parte de bancos comerciales y algunos responsables políticos, que temen a la desintermediación de depósitos, los costos operativos y la adopción incierta por parte de los consumidores. Las encuestas sugieren que las garantías de privacidad sólidas serán fundamentales para la aceptación pública.
Analistas Señalan Potencial Impacto en la Rentabilidad Bancaria
Los analistas de BNP Paribas han señalado que los beneficios del euro digital deben sopesarse frente a las posibles presiones sobre la financiación y la rentabilidad de los bancos, dependiendo de cómo se establezcan los límites de tenencia y los niveles de remuneración.
El BCE Responde Con Investigación, No Con Comentarios
En respuesta a las preguntas sobre la carta de los economistas, el BCE declinó hacer comentarios directos, pero señaló estudios recientes. Un análisis técnico no encontró riesgos para la estabilidad financiera incluso en escenarios adversos cuando las tenencias individuales de euro digital están limitadas a 3,000 euros.
Los Estudios Abordan Estabilidad, Privacidad y Costos
Informes adicionales del BCE examinan cómo se integraría el euro digital en el ecosistema de pagos existente, describen las salvaguardas de privacidad propuestas y evalúan los costos de inversión para el sector bancario de la zona euro, mientras continúa el debate sobre el futuro del proyecto.