La plataforma de redes sociales X, propiedad de Elon Musk, enfrenta una creciente presión por parte de los gobiernos a medida que aumentan las preocupaciones sobre el uso indebido de herramientas de inteligencia artificial. Reino Unido y Australia ahora discuten abiertamente medidas más contundentes contra la plataforma, mientras que Canadá ha tomado medidas para enfriar las especulaciones sobre una posible prohibición coordinada.
Funcionarios en el Reino Unido y Australia han alertado sobre Grok, un chatbot de IA vinculado a X. Los informes sugieren que los usuarios han explotado la herramienta para crear imágenes deepfake sexualmente explícitas, incluyendo contenido que involucra a mujeres y menores. Como resultado, los líderes de ambos países han calificado el uso indebido como ilegal y profundamente preocupante.
En el Reino Unido, la Secretaria de Tecnología Liz Kendall advirtió que X debe cumplir con la Ley de Seguridad en Línea, una ley diseñada para limitar el contenido digital dañino. Además, el regulador Ofcom está investigando la plataforma tras un aumento en las denuncias por abuso de imágenes. Si X no actúa, las sanciones podrían incluir multas elevadas o incluso bloquear el acceso dentro del país.
Australia ha expresado preocupaciones similares. El Primer Ministro Anthony Albanese señaló los riesgos que plantea la IA generativa y subrayó la necesidad de una aplicación estricta. Sin embargo, los funcionarios australianos siguen centrados en el cumplimiento y las reglas de seguridad, en lugar de una prohibición total por ahora.
Mientras que los rumores en línea sugerían que Canadá podría unirse a una prohibición conjunta de X, el gobierno ha negado esas afirmaciones. El Ministro de Inteligencia Artificial e Innovación Digital de Canadá declaró claramente que no hay planes de prohibir la plataforma.
En cambio, Canadá está revisando cómo regular los deepfakes y el contenido dañino de IA mediante posibles actualizaciones a las leyes existentes. Esta aclaración ha ayudado a diferenciar la postura de Canadá del tono más duro adoptado por el Reino Unido y Australia.
Elon Musk ha criticado el enfoque del Reino Unido, argumentando que las posibles restricciones equivalen a censura y amenazan la libertad de expresión. Por lo tanto, el debate ha pasado de centrarse en la seguridad de la plataforma a cuestiones más amplias sobre los derechos de expresión y la regulación digital.