El banco central de China continuó sus compras constantes de oro en diciembre, marcando el 14º mes consecutivo de adiciones a sus reservas. La medida destaca la estrategia a largo plazo de Pekín para diversificar los activos extranjeros, ya que los riesgos económicos globales permanecen altos y los precios del oro rondan niveles récord.
Los datos publicados a principios de enero muestran que el Banco Popular de China aumentó nuevamente sus reservas de oro a finales de 2025. Aunque el aumento mensual fue modesto, el ritmo constante subraya el compromiso de China con el lingote a pesar de los precios elevados.
A finales de diciembre de 2025, las reservas de oro de China alcanzaron aproximadamente 74,15 millones de onzas troy, un ligero aumento respecto a noviembre. Esto marcó otro mes de compras netas y cerró un año de acumulación constante.
Durante todo el año, China añadió aproximadamente 860,000 onzas de oro. Esta tendencia sugiere que el banco central ve el oro como un activo de reserva fundamental en lugar de una inversión a corto plazo. Los analistas dicen que la estrategia refleja cautela, ya que los mercados globales enfrentan cambios en las políticas, crecimiento desacelerado y tensiones geopolíticas en curso.
El oro sigue desempeñando un papel clave como reserva de valor en tiempos de incertidumbre. Para China, la acumulación constante apoya objetivos financieros y políticos más amplios.
Los principales impulsores de la tendencia de compra incluyen:
Además, los bancos centrales de todo el mundo han permanecido como compradores netos de oro, ayudando a sostener los precios y reforzando la importancia del lingote en las reservas oficiales.
Las compras continuas de oro de China envían un mensaje claro a los mercados globales. Incluso a precios elevados, Pekín parece centrado en la seguridad financiera a largo plazo en lugar de en preocupaciones de costos a corto plazo. Si los precios permanecen elevados, la compra podría desacelerarse, pero los analistas esperan que la acumulación continúe.
Para los inversores, incluidos los del mercado de criptomonedas, la tendencia resalta el interés creciente en activos tangibles durante períodos de incertidumbre. Aunque el oro y los activos digitales se comportan de manera diferente, ambos suelen atraer atención cuando la confianza en los sistemas tradicionales se debilita.