El mercado de criptomonedas abandona la especulación: cómo la diligencia debida redefine las inversiones

Los socios de Pantera Capital, dos de los venture capitalists más influyentes en el sector, han analizado recientemente una paradoja fascinante del mercado contemporáneo. En 2025, la financiación total para proyectos cripto alcanzó un récord histórico de 34 mil millones de dólares, sin embargo, el número de transacciones cayó casi un 50% respecto a los picos de 2021-2022. Este aparente contraste cuenta una historia profunda sobre el regreso a la profesionalidad y la racionalidad en el venture capital cripto, donde la diligencia debida rigurosa y la evaluación consciente de los proyectos se han convertido en las verdaderas claves de la competencia.

El fin de la era de la abundancia especulativa: por qué el mercado se ha vuelto más selectivo

El fenómeno de los últimos dos años, 2021 y 2022, fue definido como “la era del metaverso”. En ese período, tasas de interés cercanas a cero y liquidez abundante alimentaron una explosión de actividades especulativas sin precedentes. El capital fluía libremente hacia proyectos que prometían visiones ambiciosas pero sin bases concretas. Los inversores enfrentaban dificultades significativas para evaluar efectivamente el potencial de éxito de los proyectos de metaverso, llevando a financiamientos masivos hacia iniciativas que no deberían haber recibido ningún capital. Lógicamente, ¿cómo se podía pensar en llevar a todos a un mundo completamente digital cuando ni siquiera las stablecoins estaban claramente reguladas?

Paralelamente, el mercado era impulsado por el “mercado alcista de altcoins”, que involucraba masivamente a inversores minoristas, family offices y pequeños emprendedores en las fases iniciales de los proyectos. Hoy, el escenario es radicalmente diferente. El mercado está dominado por Bitcoin, Solana y Ethereum, y sin el fervor especulativo de los altcoins, los nuevos inversores minoristas son significativamente menos propensos a invertir en proyectos en etapas tempranas. Los capitales provienen ahora principalmente de fondos cripto profesionales e institucionales, caracterizados por una diligencia rigurosa y una asignación selectiva. Esto significa menos operaciones, pero mayor calidad y montos mayores por acuerdo de financiamiento.

Además, con la aparición de casos de uso reales como las stablecoins y los pagos digitales, incluso los fondos de venture capital tradicionales en fintech han penetrado en el sector, trayendo consigo un estilo aún más selectivo en la evaluación de proyectos.

Exit claros e infraestructura madura: la culminación del camino de inversión

Uno de los cambios más significativos es la claridad en los caminos de salida. La IPO de Circle representó un punto de inflexión crucial, mostrando concretamente a los inversores de venture capital cómo un proyecto cripto puede transitar desde una etapa inicial hasta cotizar en mercados públicos. Con ejemplos como Circle y Figure, que está liderando la tokenización de activos del mundo real, los inversores han adquirido certezas previamente ausentes. Ahora, finalmente, es posible trazar una trayectoria coherente: desde la ronda seed hasta la ronda A y la cotización en bolsa.

Históricamente, las salidas en cripto ocurrían principalmente a través de Token Generation Events (TGE), en los últimos dos años. Hoy, las modalidades han evolucionado hacia las cotizaciones en mercados públicos, ya que invertir en equity y en tokens implica interlocutores y expectativas completamente diferentes. Este cambio hacia el financiamiento en equity también es una de las principales razones de la contracción en el número de transacciones observadas.

La infraestructura finalmente está lista para permitir estas salidas a gran escala. Lo que parecía requerir una década —como la aprobación de ETFs sobre Bitcoin— se ha acelerado, creando un ecosistema maduro donde los venture capitalists pueden evaluar con mayor conciencia la probabilidad de que un proyecto pase del seed round a la cotización pública, reduciendo significativamente la percepción de riesgo en el sector.

Nuevas herramientas de inversión: DAT y más allá, donde la diligencia abandona la especulación

Recientemente, han ganado atención las Digital Asset Treasury (DAT), que encarnan una comprensión más sofisticada de los mercados cripto. Si se piensa en la historia de las inversiones tradicionales, se podía comprar petróleo crudo directamente o adquirir acciones de una petrolera. Comprar acciones era más rentable porque se adquiría una “máquina” que continúa extrayendo, refinando y creando valor. Las DAT representan esa “máquina” en el mundo de los activos digitales: no poseen pasivamente activos, sino que los gestionan activamente para generar rendimientos superiores.

El reciente enfriamiento del mercado de DAT no representa un fracaso, sino una evolución positiva. El mercado se está dando cuenta de que no se trata simplemente de especulación, sino de una cuestión crucial: la capacidad ejecutiva del equipo gestor. Este es un cambio saludable, una señal de que el mercado vuelve a la racionalidad y a la búsqueda de calidad real. Las DAT no serán una moda pasajera; las herramientas de inversión gestionadas activamente siempre mantendrán valor. En perspectiva futura, es probable que las fundaciones de los propios proyectos se transformen en DAT, gestionando sus propios activos a través de instrumentos de mercado de capitales más profesionales, en lugar de permanecer como hoy, muchas veces, meras estructuras nominales.

Geográficamente, si el auge de las DAT en EE. UU. muestra señales de desaceleración, el espacio para crecimiento sigue siendo considerable en Asia-Pacífico y América Latina. A largo plazo, la consolidación del mercado implicará la supervivencia solo de aquellas DAT con equipos ejecutivos fuertes, capaces de hacer crecer constantemente los activos gestionados.

Las fronteras del venture cripto: tokenización, pruebas de conocimiento cero y aplicaciones para consumidores

Mirando hacia el futuro, las inversiones se dirigirán principalmente a dos áreas transformadoras. La primera es la tokenización, aunque ya es un tema conocido, representa una tendencia destinada a durar décadas y que acaba de comenzar su fase de maduración. Desde 2015, cuando era solo una idea teórica, pasaron diez años hasta que el sector alcanzó una etapa donde participan instituciones y clientes reales —similar a los inicios de Internet, cuando simplemente se publicaban en línea los periódicos tradicionales.

Hoy, el sector “copia-pega” activos en la blockchain, lo cual representa una eficiencia y globalización efectivas, pero el potencial real reside en que estos activos pueden ser “programados” mediante smart contracts, creando nuevos productos financieros y modelos de gestión del riesgo hasta ahora inimaginables.

La segunda dirección es la tecnología ZK-TLS, o “prueba de red”. La blockchain confía en todo lo que se ingresa (garbage in, garbage out): si los datos son incorrectos, la blockchain no tiene utilidad. La tecnología ZK-TLS verifica la autenticidad de los datos off-chain —extractos bancarios, historial de transacciones— y los lleva on-chain sin exponer los datos mismos. Esto permite que datos comportamentales de aplicaciones como Robinhood o Uber interactúen de forma segura con los mercados de capitales on-chain, creando aplicaciones innovadoras.

De manera significativa, JPMorgan fue uno de los primeros socios de Zcash y Starkware, demostrando que la intuición detrás de las pruebas de conocimiento cero existe desde hace tiempo, pero solo ahora las condiciones tecnológicas y de mercado permiten una aplicación a gran escala. Con la infraestructura adecuada y el talento disponible, la tecnología de pruebas de conocimiento cero está alcanzando la madurez.

Paralelamente, las stablecoins representan indiscutiblemente la aplicación estrella de la tokenización. Con regulaciones cada vez más definidas, están liberando el verdadero potencial de la “moneda sobre la propiedad intelectual”, haciendo que los pagos globales sean extraordinariamente económicos y transparentes. En América Latina y el Sudeste Asiático, donde el punto de acceso ideal para la adopción de criptomonedas por parte del público general pasa por las stablecoins, el potencial sigue siendo enorme.

Las aplicaciones para consumidores y los mercados predictivos emergen como otro sector explosivo. Desde pioneros como Augur hasta Polymarket hoy, el sector permite a cualquiera crear mercados y apostar sobre cualquier tema —resultados empresariales, eventos deportivos— ofreciendo no solo entretenimiento innovador, sino un mecanismo eficiente y democrático para la obtención de información. El potencial de los mercados predictivos en términos de regulación, economía y transparencia está emergiendo claramente, haciendo posible la creación de mercados sobre cualquier tema, aportando una cantidad enorme de información sin precedentes en los sectores de noticias y trading.

Inversiones públicas y comparaciones de valor: cuando la diligencia guía las decisiones

Los mercados de capitales on-chain no son una simple copia de los mercados tradicionales. En América Latina, muchas personas hacen su primera inversión en Bitcoin a través de plataformas como Bitso, sin haber comprado nunca acciones, y sin embargo, pronto podrán acceder a derivados complejos como los perpetuals. Este “salto generacional financiero” significa que quizás nunca más usen las herramientas tradicionales de Wall Street, percibidas como ineficientes y difíciles de entender.

Al comparar Robinhood y Coinbase como oportunidades de inversión a tres años, surgen perspectivas interesantes. Robinhood no aspira a ser solo un broker, sino que integra verticalmente todas las fases —desde la compensación hasta el trading— para convertirse en una plataforma fintech integrada que controla su propio destino. Coinbase, con una visión más amplia de llevar todo on-chain, enfrenta un desafío que requiere 10-20 años de desarrollo. Sin embargo, el mercado podría subestimar el potencial institucional y la expansión internacional de Coinbase. Con regulaciones globales más claras, Coinbase puede conquistar el mercado mundial ofreciendo “cripto como servicio” a muchas instituciones financieras tradicionales, evidenciando cómo la diligencia aplicada a las estrategias de crecimiento genera oportunidades significativas.

Las cadenas de pago dedicadas y el futuro de la privacidad: equilibrio entre valor y tecnología

Las “cadenas de pago dedicadas” para pagos en stablecoins presentan dinámicas interesantes. Crear una cadena optimizada para escenarios específicos como pagos, en términos de escalabilidad y privacidad, tiene valor tangible. Stripe lanzó Tempo, una cadena no neutral que, sin embargo, puede alcanzar una escala significativa gracias a los recursos de la empresa. Sin embargo, a largo plazo, el valor terminará convergiendo hacia los usuarios, no hacia las plataformas que buscan bloquearlos. Los usuarios siempre elegirán el entorno más abierto y líquido, no una cadena cerrada. En el mundo cripto abierto, la ventaja competitiva de los canales propietarios sigue siendo muy limitada.

Respecto a la privacidad como sector de inversión, las perspectivas difieren. La privacidad es una función, no un producto aislado. Casi todas las aplicaciones necesitarán funciones de privacidad, pero esta función difícilmente capturará valor de forma autónoma, ya que cualquier avance tecnológico puede hacerse open source. La oportunidad de inversión no reside en la tecnología en sí, sino en quién pueda combinarla con la compliance, ofreciendo soluciones comerciales que se conviertan en estándares del sector, donde la diligencia en la evaluación de la compliance resulta decisiva.

El debate sobre los lockups y la guerra de las L1: la racionalidad en el diseño tokenómico

El tema de los periodos de lock-up de los tokens divide al mercado. Algunos proponen cuatro años, otros para desbloqueo inmediato. Sin embargo, el propio supuesto suele ser erróneo: la creencia común de “invertí, entonces debe valer” no refleja la realidad del venture capital, donde el 98% de los proyectos termina en cero. Si un proyecto fracasa, la causa principal es la ausencia de valor real, no el diseño del lock-up.

Desde la perspectiva del proyecto, un periodo de lock-up razonable —por ejemplo, 2-4 años— es necesario y estratégico. Da al equipo tiempo para desarrollar el producto y alcanzar los objetivos, evitando caídas prematuras del precio del token por ventas anticipadas. Crucialmente, el lock-up debe ser igual para fundadores e inversores. El principio rector es “un equipo, un sueño”: si un inversor busca cláusulas especiales para salir antes, indica falta de intención a largo plazo, una señal devastadora para la credibilidad del proyecto.

La “guerra de las L1 públicas” continuará, pero no con la locura anterior. No surgirán muchas nuevas L1, sino que las existentes persistirán gracias a sus comunidades y ecosistemas consolidados. La atención ahora se centra en cómo las L1 capturan valor, una evolución positiva. Es demasiado pronto para declarar muertas a las L1, ya que la tecnología evoluciona constantemente y los mecanismos de captura de valor aún están en exploración. Solana es un ejemplo: declarada muerta por muchos, sigue generando oportunidades significativas para quienes mantienen la confianza en el proyecto. Mientras exista actividad on-chain, siempre habrá una forma de capturar valor. En última instancia, “las tarifas de prioridad lo deciden todo”: donde hay competencia, hay valor, y la diligencia en evaluar estos dinámicos sigue siendo la competencia distintiva de los verdaderos venture capitalists.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
0/400
Sin comentarios
  • Anclado