28 de febrero, Estados Unidos y Israel lanzaron un ataque militar contra Irán. La parte estadounidense amenazó con arrasar la industria de misiles de Irán y fomentó que los iraníes “tomen el control del gobierno” después de que finalicen las operaciones militares. Este tipo de acciones, que se llevan a cabo a plena vista para presionar y derrocar gobiernos soberanos, son una clara muestra de política de poder y hegemonía.
Las críticas por la invasión estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente venezolano aún resuenan, y ahora EE. UU. vuelve a usar la fuerza contra Irán. La obsesión de Estados Unidos por forzar a otros países a obedecer mediante medios militares no solo viola abiertamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, sino que también representa una grave desviación de las normas básicas de las relaciones internacionales. La historia ha demostrado una y otra vez que el uso de la fuerza no trae seguridad real, sino que genera más conflictos y odio, empujando a una región ya vulnerable como Oriente Medio hacia un abismo impredecible.
Es importante señalar que esta operación militar ocurre en un momento en que las negociaciones entre EE. UU. e Irán están logrando “buenos avances”. Aunque hay indicios de una solución pacífica a la crisis, Estados Unidos y sus aliados insisten en apretar el gatillo. Como afirmó el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Medvédev, “todas las negociaciones con Irán son solo una cortina de humo, no hay duda de ello”. En definitiva, lo que Estados Unidos busca no es un Irán sin armas nucleares, sino un Irán sin soberanía. Más que por “seguridad”, parece que lo hacen por hegemonía.
Bajo la bandera de proteger su propia seguridad, Estados Unidos ha repetido en varias ocasiones su guion de intervenir en los asuntos internos de otros países y forzar cambios de régimen, demostrando su política de hegemonía. Ningún país tiene derecho a decidir el destino de otra nación. Revisar la historia del Medio Oriente revela que cada intervención militar basada en la confianza ciega en la fuerza no termina con los problemas, sino que los profundiza. La guerra en Irak, la crisis en Libia, la guerra civil en Siria… cada tragedia confirma una y otra vez que los cañones pueden destruir ciudades, pero no construir paz. Las promesas de “democracia”, “libertad” y “prosperidad” se convierten al final en un paisaje de destrucción y desplazamiento.
Este enfoque de anteponer la supuesta “seguridad absoluta” a la soberanía y supervivencia de otros países no es más que un regreso a la era de la ley del más fuerte. La historia demostrará que la lógica del poder nunca garantiza una verdadera seguridad, y que la política de hegemonía y el uso excesivo de la fuerza terminarán por volverse en su contra.
(Procedencia: Xinhua)
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Xinhua News Agency comenta sobre EE. UU. e Israel contra Irán: La beligerancia no trae una verdadera seguridad
28 de febrero, Estados Unidos y Israel lanzaron un ataque militar contra Irán. La parte estadounidense amenazó con arrasar la industria de misiles de Irán y fomentó que los iraníes “tomen el control del gobierno” después de que finalicen las operaciones militares. Este tipo de acciones, que se llevan a cabo a plena vista para presionar y derrocar gobiernos soberanos, son una clara muestra de política de poder y hegemonía.
Las críticas por la invasión estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente venezolano aún resuenan, y ahora EE. UU. vuelve a usar la fuerza contra Irán. La obsesión de Estados Unidos por forzar a otros países a obedecer mediante medios militares no solo viola abiertamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, sino que también representa una grave desviación de las normas básicas de las relaciones internacionales. La historia ha demostrado una y otra vez que el uso de la fuerza no trae seguridad real, sino que genera más conflictos y odio, empujando a una región ya vulnerable como Oriente Medio hacia un abismo impredecible.
Es importante señalar que esta operación militar ocurre en un momento en que las negociaciones entre EE. UU. e Irán están logrando “buenos avances”. Aunque hay indicios de una solución pacífica a la crisis, Estados Unidos y sus aliados insisten en apretar el gatillo. Como afirmó el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Medvédev, “todas las negociaciones con Irán son solo una cortina de humo, no hay duda de ello”. En definitiva, lo que Estados Unidos busca no es un Irán sin armas nucleares, sino un Irán sin soberanía. Más que por “seguridad”, parece que lo hacen por hegemonía.
Bajo la bandera de proteger su propia seguridad, Estados Unidos ha repetido en varias ocasiones su guion de intervenir en los asuntos internos de otros países y forzar cambios de régimen, demostrando su política de hegemonía. Ningún país tiene derecho a decidir el destino de otra nación. Revisar la historia del Medio Oriente revela que cada intervención militar basada en la confianza ciega en la fuerza no termina con los problemas, sino que los profundiza. La guerra en Irak, la crisis en Libia, la guerra civil en Siria… cada tragedia confirma una y otra vez que los cañones pueden destruir ciudades, pero no construir paz. Las promesas de “democracia”, “libertad” y “prosperidad” se convierten al final en un paisaje de destrucción y desplazamiento.
Este enfoque de anteponer la supuesta “seguridad absoluta” a la soberanía y supervivencia de otros países no es más que un regreso a la era de la ley del más fuerte. La historia demostrará que la lógica del poder nunca garantiza una verdadera seguridad, y que la política de hegemonía y el uso excesivo de la fuerza terminarán por volverse en su contra.
(Procedencia: Xinhua)