Tras la publicación de los datos del IPC de diciembre en Estados Unidos, el mercado se ha sumido en una especie de dilema extraño. Un crecimiento interanual del 2.7% parece moderado, pero en el contexto de un gobierno en cierre y una recuperación de los datos de la noche a la mañana, muchas personas comienzan a cuestionar la veracidad de estas cifras. ¿Realmente se ha desacelerado la inflación o los métodos estadísticos ocultan ciertas realidades?
Desde la reacción del mercado, la respuesta quizás no sea tan optimista. La expectativa de recortes de tasas se ha desvanecido, y que la Reserva Federal siga sin mover ficha ya es un hecho. Este cambio impacta directamente en el rendimiento de los principales activos.
El mercado del oro ilustra mejor el problema: primero cae en respuesta, luego se recupera rápidamente y actualmente se mantiene por encima de los 4600 dólares. La compra continua por parte de los bancos centrales y la demanda de refugio hacen del oro la mejor prueba de las preocupaciones de los inversores sobre la inflación.
Al mismo tiempo, las acciones estadounidenses muestran una notable resistencia. Los inversores cambian su foco de las tasas de interés a la temporada de informes financieros y a las tendencias en la cadena de valor de la inteligencia artificial. El dólar, por su parte, se ha fortalecido ligeramente, pero las preocupaciones a largo plazo sobre la solvencia crediticia siguen presentes.
Volviendo a la cuestión central: estos datos "perfectos" del IPC, en realidad, revelan la persistente naturaleza de la inflación. ¿Cuánta verdad se ha ocultado durante el cierre? Cuando las cifras oficiales enfrentan dudas generalizadas, los participantes del mercado deben mantenerse alerta: la verdadera presión inflacionaria quizás nunca se haya disipado realmente.
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Tras la publicación de los datos del IPC de diciembre en Estados Unidos, el mercado se ha sumido en una especie de dilema extraño. Un crecimiento interanual del 2.7% parece moderado, pero en el contexto de un gobierno en cierre y una recuperación de los datos de la noche a la mañana, muchas personas comienzan a cuestionar la veracidad de estas cifras. ¿Realmente se ha desacelerado la inflación o los métodos estadísticos ocultan ciertas realidades?
Desde la reacción del mercado, la respuesta quizás no sea tan optimista. La expectativa de recortes de tasas se ha desvanecido, y que la Reserva Federal siga sin mover ficha ya es un hecho. Este cambio impacta directamente en el rendimiento de los principales activos.
El mercado del oro ilustra mejor el problema: primero cae en respuesta, luego se recupera rápidamente y actualmente se mantiene por encima de los 4600 dólares. La compra continua por parte de los bancos centrales y la demanda de refugio hacen del oro la mejor prueba de las preocupaciones de los inversores sobre la inflación.
Al mismo tiempo, las acciones estadounidenses muestran una notable resistencia. Los inversores cambian su foco de las tasas de interés a la temporada de informes financieros y a las tendencias en la cadena de valor de la inteligencia artificial. El dólar, por su parte, se ha fortalecido ligeramente, pero las preocupaciones a largo plazo sobre la solvencia crediticia siguen presentes.
Volviendo a la cuestión central: estos datos "perfectos" del IPC, en realidad, revelan la persistente naturaleza de la inflación. ¿Cuánta verdad se ha ocultado durante el cierre? Cuando las cifras oficiales enfrentan dudas generalizadas, los participantes del mercado deben mantenerse alerta: la verdadera presión inflacionaria quizás nunca se haya disipado realmente.