JPMorgan’s Jamie Dimon recientemente acaparó titulares al afirmar que su banco no discrimina en función de las creencias religiosas o políticas de los clientes al cerrar cuentas. Pero, ¿es esa la verdadera historia? Una investigación reciente del Instituto Cato sugiere que el culpable detrás de la mayoría de los cierres de cuentas no son los ejecutivos bancarios haciendo política—es la presión gubernamental.
Las dos caras del desbancarización
Según el análisis de Nicholas Anthony en el Instituto Cato, las terminaciones de cuentas toman varias formas. Mientras que los medios a menudo enmarcan los cierres como impulsados por ideologías—dirigidos a grupos religiosos específicos o afiliaciones políticas—los datos cuentan una historia diferente. El informe identifica dos mecanismos principales por los cuales ocurre la desbancarización:
Acción directa del gobierno: Agencias federales como la FDIC han enviado cartas a instituciones financieras ordenándoles detener operaciones relacionadas con criptomonedas. No son sugerencias; son avisos de terminación de facto que los bancos tienen dificultades para ignorar.
Presión indirecta: La legislación y los marcos regulatorios crean condiciones en las que los bancos se sienten obligados a salir de ciertos sectores, incluyendo los activos digitales. En lugar de órdenes explícitas, las regulaciones mismas se convierten en la herramienta de aplicación.
El dolor de cabeza recurrente de la industria cripto
Las empresas de criptomonedas han soportado años de cierres de cuentas y denegaciones de servicios. El CEO de Strike, Jack Mallers, y Houston Morgan de ShapeShift, ambos experimentaron terminaciones de cuentas inexplicables—un patrón que sugiere que algo sistémico está en juego.
La pregunta no es si ocurre discriminación; es si los bancos actúan de manera independiente o responden a presiones externas. Anthony argumenta que la influencia gubernamental es el factor dominante, no los prejuicios individuales de los bancos.
¿Cómo sería una reforma?
La administración de Trump ha tomado medidas para abordar el problema mediante acciones ejecutivas y nombramientos pro-cripto en la Comisión de Bolsa y Valores. Pero, según el análisis del Instituto Cato, estos pasos por sí solos no resolverán el problema.
Una reforma significativa requiere acción del Congreso, específicamente:
Reformar la Ley de Secreto Bancario para reducir la carga de cumplimiento
Revisar las restricciones de confidencialidad que protegen la presión gubernamental de la vista pública
Eliminar la regulación de riesgo reputacional que otorga a los funcionarios influencia sobre las instituciones financieras
Estos cambios aumentarían la transparencia, reducirían los incentivos para que los bancos salgan del espacio cripto y limitarían las herramientas gubernamentales para presionar al sector financiero.
La conclusión
La negación de Jamie Dimon sobre prácticas discriminatorias puede ser técnicamente precisa a nivel institucional, pero oculta una verdad mayor: los bancos no toman estas decisiones en un vacío. La influencia gubernamental—ya sea mediante órdenes directas o arquitectura regulatoria—sigue siendo el principal motor de los casos de desbancarización que afectan a las empresas cripto y sus clientes. Sin una reforma legislativa que aborde estas presiones estructurales, es probable que la fenómeno de la desbancarización persista.
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¿Por qué los bancos están cerrando cuentas de criptomonedas? La defensa de Jamie Dimon enmascara un papel más profundo del gobierno
JPMorgan’s Jamie Dimon recientemente acaparó titulares al afirmar que su banco no discrimina en función de las creencias religiosas o políticas de los clientes al cerrar cuentas. Pero, ¿es esa la verdadera historia? Una investigación reciente del Instituto Cato sugiere que el culpable detrás de la mayoría de los cierres de cuentas no son los ejecutivos bancarios haciendo política—es la presión gubernamental.
Las dos caras del desbancarización
Según el análisis de Nicholas Anthony en el Instituto Cato, las terminaciones de cuentas toman varias formas. Mientras que los medios a menudo enmarcan los cierres como impulsados por ideologías—dirigidos a grupos religiosos específicos o afiliaciones políticas—los datos cuentan una historia diferente. El informe identifica dos mecanismos principales por los cuales ocurre la desbancarización:
Acción directa del gobierno: Agencias federales como la FDIC han enviado cartas a instituciones financieras ordenándoles detener operaciones relacionadas con criptomonedas. No son sugerencias; son avisos de terminación de facto que los bancos tienen dificultades para ignorar.
Presión indirecta: La legislación y los marcos regulatorios crean condiciones en las que los bancos se sienten obligados a salir de ciertos sectores, incluyendo los activos digitales. En lugar de órdenes explícitas, las regulaciones mismas se convierten en la herramienta de aplicación.
El dolor de cabeza recurrente de la industria cripto
Las empresas de criptomonedas han soportado años de cierres de cuentas y denegaciones de servicios. El CEO de Strike, Jack Mallers, y Houston Morgan de ShapeShift, ambos experimentaron terminaciones de cuentas inexplicables—un patrón que sugiere que algo sistémico está en juego.
La pregunta no es si ocurre discriminación; es si los bancos actúan de manera independiente o responden a presiones externas. Anthony argumenta que la influencia gubernamental es el factor dominante, no los prejuicios individuales de los bancos.
¿Cómo sería una reforma?
La administración de Trump ha tomado medidas para abordar el problema mediante acciones ejecutivas y nombramientos pro-cripto en la Comisión de Bolsa y Valores. Pero, según el análisis del Instituto Cato, estos pasos por sí solos no resolverán el problema.
Una reforma significativa requiere acción del Congreso, específicamente:
Estos cambios aumentarían la transparencia, reducirían los incentivos para que los bancos salgan del espacio cripto y limitarían las herramientas gubernamentales para presionar al sector financiero.
La conclusión
La negación de Jamie Dimon sobre prácticas discriminatorias puede ser técnicamente precisa a nivel institucional, pero oculta una verdad mayor: los bancos no toman estas decisiones en un vacío. La influencia gubernamental—ya sea mediante órdenes directas o arquitectura regulatoria—sigue siendo el principal motor de los casos de desbancarización que afectan a las empresas cripto y sus clientes. Sin una reforma legislativa que aborde estas presiones estructurales, es probable que la fenómeno de la desbancarización persista.