El 2 de marzo, tras un breve silencio de unas nueve horas, Irán lanzó otro ataque con misiles contra Israel a primera hora del lunes por la mañana, y las sirenas de defensa aérea sonaron una tras otra en muchos lugares del país, indicando que se avecinaban múltiples rondas de amenazas con misiles. Los sistemas de defensa aérea israelíes respondieron rápidamente, y los rescatadores no han informado de impactos ni bajas de misiles, pero los servicios de seguridad continúan monitorizando el riesgo de ataques aéreos.
Mientras tanto, continúa el intercambio de disparos entre Israel y Hezbolá en Líbano. La actividad de drones de Hezbolá ha activado múltiples alarmas en el norte de Israel, tensionando aún más la situación de seguridad fronteriza. La noche anterior, Hezbolá lanzó múltiples cohetes contra Israel, seguidos de una segunda ronda de ataques aéreos de aviones israelíes contra objetivos en Líbano, centrados en depósitos de armas e infraestructuras relacionadas.
Los analistas señalaron que esta ronda de ataques con misiles indica que la situación en Oriente Medio ha vuelto a entrar en una etapa de alto riesgo. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque militar a gran escala contra Irán durante el fin de semana, el conflicto regional se ha expandido rápidamente y los contraataques de Irán y sus fuerzas armadas aliadas se han intensificado. Con ataques con misiles iraníes contra Israel, ataques aéreos israelíes sobre Líbano e intervenciones con múltiples armas, hay preocupaciones de que este conflicto militar en Oriente Medio pueda convertirse en una guerra regional más amplia.