Hace un par de meses pasó algo bastante interesante que probablemente muchos no notaron: la Casa Blanca decidió meterse directamente en la estructura del debate sobre stablecoins. Y cuando digo directamente, es literal. Los funcionarios de la administración pasaron de estar en segundo plano a ser los que realmente mueven la aguja en estas negociaciones.



Lo que pasó fue que el 19 de febrero hubo una reunión cerrada. No fue cualquier cosa, asistieron Coinbase, Ripple, Andreessen Horowitz, y también representantes de asociaciones bancarias como la American Bankers Association. El punto central: cómo se van a tratar los rendimientos que ofrecen las stablecoins. Aquí es donde empieza a ponerse jugoso.

Ves, hay un conflicto real de intereses. Las empresas de cripto quieren ofrecer rendimientos sobre saldos inactivos de tokens, mientras que los bancos están asustados porque piensan que eso va a drenar sus depósitos tradicionales. Es básicamente una pelea por dinero de los usuarios. Y la estructura del debate ha cambiado porque ahora la Casa Blanca está tomando partido activamente.

El Consejo de Criptomonedas de la Casa Blanca, liderado por Patrick Witt, preparó un borrador que es bastante restrictivo. La idea es permitir rendimientos solo si están vinculados a actividad de transacciones reales. Pero olvídate de ofrecer rendimiento sobre dinero que está sentado sin moverse. Quieren diferenciar claramente entre uso activo y tenencia pasiva. El objetivo es que las stablecoins sirvan para pagos y comercio, no que se conviertan en cuentas de ahorro digitales.

Las empresas de cripto no están felices con esto, obvio. Argumentan que limitar así los rendimientos debilita el mercado y que las stablecoins necesitan ser competitivas globalmente. Pero los funcionarios parecen decididos a establecer límites claros. La estructura del debate ahora está centrada en qué califica como actividad válida.

Del lado bancario, el mensaje ha evolucionado. Al principio era puro pánico por fuga de depósitos. Ahora es más sofisticado: ven los incentivos de rendimiento como una amenaza directa a su negocio. Y no es sin razón, porque las stablecoins ofrecen liquidación 24/7 y movimiento rápido. Es competencia legítima.

Lo interesante es que la reunión no terminó en un desastre. Los participantes dijeron que fue seria, enfocada en soluciones. Ambos bandos siguen negociando con los formuladores de políticas. Hay presión porque el plazo límite es el 1 de marzo, aunque parece que eso ya pasó.

El último borrador incluye lenguaje de enforcement bastante duro. Hablamos de sanciones civiles de hasta 500.000 dólares por día por cada violación. No es broma. Los reguladores quieren disuadir que nadie intente evadir estas reglas. La SEC, CFTC y Tesoro van a tener poder conjunto para supervisar, lo que según los funcionarios elimina lagunas y confusión.

Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, recientemente salió diciendo que es optimista sobre las perspectivas del proyecto de ley completo, esperando que avance a finales de abril. Lo que está claro es que la estructura del debate ha girado completamente desde que la Casa Blanca entró en juego. Ya no es solo una discusión entre industria y bancos. Ahora hay un tercero poderoso que está escribiendo las reglas del juego. Y eso cambia todo.
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