El comadreja no desea feliz año a las gallinas.


Felicitar en Año Nuevo es muy molesto. Ahora han cambiado de estrategia.
En el borde del acantilado donde suelen buscar alimento las gallinas, colocan dos carteles,
uno que dice: Si no te esfuerzas en desplegar tus alas y volar alto, ¿cómo sabrás que no eres un águila?
El otro que dice: Solo con esfuerzo total podrás no dejar arrepentimientos.
Así, la comadreja vive debajo del acantilado, disfrutando de una vida lujosa con carne para comer y vino para beber todos los días.
Porque cada día, innumerables gallinas caen del acantilado, muchas quedan casi muertas, con brazos rotos, piernas rotas, o conmociones cerebrales.
Así, día tras día, año tras año, muchas gallinas, mediante su esfuerzo, atreviéndose a intentarlo y superándose a sí mismas,
finalmente se convierten en un manjar para la comadreja.
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