Acabo de salir de ver Hamnet y no puedo dejar de pensar en algo que probablemente pasó desapercibido para muchos en la sala. Los dos actores jóvenes que te destrozan emocionalmente en las escenas más intensas de la película, los que interpretan a Hamnet y a Hamlet, resulta que son hermanos en la vida real. Y no, no es casualidad ni tampoco un error de casting. Noah y Jacobi Jupe comparten sangre, comparten pasión por la actuación, y ahora comparten una de las películas más importantes de la temporada.



Lo interesante es cómo llegaron a esto. Jacobi fue primero, hizo audiciones donde tuvo que improvisar frente a Chloé Zhao sin ni siquiera saber quién era ella. La directora le tiró: tu padre se lo llevan en un camión y tenés que convencerme de que no lo hagan. Así, sin más. El chico de 12 años entró en pánico pero después dijo que fue hermoso. Luego, cuando Noah estaba filmando en Grecia, recibió el llamado de su madre y de Zhao directamente. Le preguntaron si quería interpretar a Hamlet. Obvio que dijo que sí.

Lo que pasó después fue aún más especial. Originalmente los personajes no se cruzaban en escena, pero Zhao decidió escribir un momento donde Jacobi aparece en el escenario al final. Noah lo explicó así: todos estábamos pensando en Jacobi, tratando de conectar con él aunque no estuviera ahí físicamente. Zhao quería que saliera del vacío y que Jessie reaccionara. Fue genial.

Ahora bien, estos dos no llegaron a esto de la nada. Noah saltó a la fama en 2017 con Wonder, donde trabajó con Julia Roberts y Owen Wilson. Después vino A Quiet Place con Emily Blunt, The Undoing con Nicole Kidman y Hugh Grant, y trabajó con directores de la talla de John Krasinski que lo marcaron profundamente. Ese tipo de experiencias, ese nivel de maestros en set, claramente forma a un actor joven de manera diferente. Y luego Jacobi vio todo eso, preguntó qué hacía su hermano, y cuando finalmente fue a un set, simplemente supo que eso era lo suyo.

Lo que me fascina es que Noah admitió estar rojo de envidia cuando Jacobi consiguió el papel. Quería interpretar a un personaje que muriera en pantalla, así que cuando su hermano menor lo hizo en Hamnet, la emoción fue compleja. Pero después, cuando vio a Jacobi actuar, se olvidó de la envidia. Dijo que estaba orgulloso, que le contaba a todo el mundo que era el hermano de Jacobi.

Eso es raro en la industria. Normalmente ves rivalidad, competencia. Acá tenés dos hermanos que se admiran mutuamente, que comparten el código de lo que significa estar en un set, que se entienden de una forma que sus amigos no pueden. Jacobi lo dijo claramente: ahora tengo a alguien que entiende por lo que pasé, que se identifica conmigo.

Hamnet viene ganando todo: Globo de Oro a mejor película dramática, BAFTA a mejor película británica, y llega a los Oscar con ocho nominaciones. Jessie Buckley está arrasando como Agnes, Paul Mescal es increíble como Shakespeare. Pero esos dos hermanos, Noah y Jacobi Jupe, son los que te sacan las lágrimas sin que te des cuenta. Y eso es lo que pasa cuando el talento es genuino, cuando dos personas que realmente se aman comparten escena. La audiencia lo siente.
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