Mi profesora de biología de primero de secundaria


siempre venía a clase con un vestido largo.
Era joven, bonita, sencilla y capaz.
Lo que más me impresionó fue cuando nos enseñó sobre la estructura del cuerpo humano y el desarrollo reproductivo,
los chicos escuchábamos muy atentamente, incluso algunos haciendo bulla.
Ella se paraba en el podio,
y en cambio, se sonrojaba ligeramente, un poco tímida.
Luego supe que éramos su primera generación de estudiantes después de graduarse.
Ella también fue muy sincera y buena con nosotros.
Una vez, durante la clase de trabajo manual, accidentalmente me corté el dedo con la hierba al arrancarla,
ella se agachó y con mucho cuidado me ayudó a limpiar y vendar la herida,
como si fuera el cuidado de una madre.
Durante todos estos años, todavía lo tengo muy presente.
Fue un recuerdo puro, cálido y un poco ingenuo de mi juventud.
Su calidez siempre permaneció en mi corazón en silencio.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado