Cada primer día de primavera, cuando el sol empieza a salir, recuerdo por qué nunca quiero trabajar ni vivir en un país que no tenga sol.
La depresión de otoño e invierno es real. Pero luego lo olvidamos de nuevo y el ciclo continúa.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Cada primer día de primavera, cuando el sol empieza a salir, recuerdo por qué nunca quiero trabajar ni vivir en un país que no tenga sol.
La depresión de otoño e invierno es real.
Pero luego lo olvidamos de nuevo y el ciclo continúa.