La mayoría de las personas piensan que operar se trata de inteligencia o información. No es así. Se trata de gestionar tu propio cerebro. Los humanos están programados para la supervivencia, no para invertir. Nuestros instintos nos impulsan a actuar rápidamente, reducir la incertidumbre y buscar recompensas inmediatas. Entonces, cuando el precio se mueve, las emociones se activan:
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La mayoría de las personas piensan que operar se trata de inteligencia o información. No es así. Se trata de gestionar tu propio cerebro. Los humanos están programados para la supervivencia, no para invertir. Nuestros instintos nos impulsan a actuar rápidamente, reducir la incertidumbre y buscar recompensas inmediatas. Entonces, cuando el precio se mueve, las emociones se activan: