El silencio ensordecedor de los fundadores y el colapso de PUMP
A principios de 2025, mientras el mercado especulativo de Meme coins alcanzaba máximos históricos impulsado por el frenético lanzamiento de tokens presidenciales, una demanda silenciosa comenzaba a gestarse en las cortes. Hoy, más de un año después, los números hablan por sí solos: el volumen semanal de Pump.fun se desplomó de $3.3 billones en enero a apenas $481 millones, una caída devastadora del 80%. El token PUMP, que se vendía a $0.004 en su oferta pública de julio, ahora cotiza a $0.0019, reflejando una pérdida de aproximadamente el 78% desde su máximo histórico.
Mientras el mercado se tambalea, Alon Cohen, cofundador y COO de Pump.fun, ha desaparecido de las redes sociales durante más de un mes. Para alguien conocido por estar siempre “navegando el drama”, este silencio resulta particularmente revelador. No es casualidad: el equipo legal enfrenta lo que podría ser la batalla más importante del ecosistema Solana en años.
Cuando todo comenzó: una inversión de $231 que encendió la mecha
La historia judicial inicia el 16 de enero de 2025, cuando el inversor Kendall Carnahan presenta la primera demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Su reclamación es directa: tras invertir en $PNUT en la plataforma, experimentó pérdidas y acusa a Pump.fun de vender valores no registrados, violando la Ley de Valores de 1933 de Estados Unidos. La ironía: su pérdida real fue de solo $231.
Dos semanas después, el 30 de enero, Diego Aguilar presenta una demanda similar, pero con un alcance más amplio. Aguilar invirtió en múltiples tokens como $FRED, $FWOG y $GRIFFAIN, transformando su caso en una demanda colectiva que abarca a todos los inversores que compraron tokens no registrados en la plataforma.
Los acusados eran idénticos en ambas demandas: Baton Corporation Ltd (la empresa operadora), y sus tres fundadores —Alon Cohen (COO), Dylan Kerler (CTO) y Noah Bernhard Hugo Tweedale (CEO).
La jueza dice “no”: fusión de casos y un nuevo protagonista
Cuando la jueza Colleen McMahon revisó ambas demandas, identificó un problema obvio: ¿por qué juzgar por separado dos casos prácticamente idénticos? El 18 de junio de 2025, cuestionó directamente a los abogados de los demandantes. Los abogados intentaron argumentar que podían mantener dos procesos separados, uno enfocado en $PNUT y otro en todos los tokens de Pump.fun, pero la jueza rechazó categóricamente esta estrategia.
El 26 de junio, McMahon emitió su sentencia: ambos casos fueron fusionados. Más importante aún, según la Ley de Reforma de Litigios de Valores Privados (PSLRA), nombró formalmente a Michael Okafor como demandante principal. ¿La razón? Okafor fue el mayor perdedor, con aproximadamente $242,000 en pérdidas, cifra que superaba significativamente a otros inversores meme enfadados que luchaban por recuperar sus fondos.
La bomba: expansión del caso hacia Solana y Jito
Un mes después de la fusión, el 23 de julio de 2025, los demandantes lanzaron una maniobra legal sorprendente. Presentaron una “Demanda Consolidada Enmendada” que expandió drásticamente la lista de acusados más allá de Pump.fun. Ahora en el banquillo figuraban Solana Labs, Solana Foundation y sus ejecutivos, así como Jito Labs y sus líderes.
La acusación era clara: estos tres no eran entidades independientes, sino partes de una red coordinada. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito suministraba la tecnología MEV, y Pump.fun operaba la plataforma. Juntos, argumentan los demandantes, construyeron un sistema que parecía descentralizado pero estaba meticulosamente manipulado.
Las acusaciones: fraude desde el diseño
Las denuncias presentadas no son quejas genéricas de inversores especulativos que perdieron dinero. Los documentos judiciales revelan un sistema acusado de fraude estructurado:
Primera: venta de valores no registrados
Todos los Meme tokens de Pump.fun son, esencialmente, contratos de inversión bajo el famoso Howey Test de 1946. Cumplen la definición de “valores” pero nunca fueron registrados ante la SEC. La plataforma vendió públicamente estos tokens mediante bonding curves sin revelar riesgos, información financiera ni antecedentes de proyectos —información obligatoria en cualquier emisión de valores legítima.
Segunda: operación de un casino no licenciado
Los demandantes definen Pump.fun como un “casino de Meme coins”. Cuando los usuarios intercambian SOL por tokens, esencialmente están apostando. La plataforma, como “casa”, cobra comisión del 1% en cada transacción, exactamente como una casa de apuestas.
Tercera: fraude y publicidad engañosa
Pump.fun promociona “lanzamiento justo” (Fair Launch), “sin preventa” y “a prueba de rug pull”. Pura mentira, según la acusación. En realidad, integró secretamente la tecnología MEV de Jito Labs, permitiendo que insiders pagasen “propinas” adicionales para comprar tokens antes que los usuarios comunes, luego venderlos tras la subida de precio —arbitraje sin riesgo mediante front-running.
Cuarta: lavado de dinero sin licencia
Los demandantes acusan a Pump.fun de transferir sumas masivas sin licencia de transferencia de fondos, incluso facilitando el lavado de dinero para el grupo de hackers norcoreano Lazarus Group. Un caso específico menciona un token Meme llamado “QinShihuang” emitido por los hackers para mezclar fondos “sucios” con dinero legítimo de pequeños inversores.
Quinta: ausencia total de protecciones
Pump.fun carece de KYC, AML, ni siquiera verificación de edad básica.
El tesoro de pruebas: 15,000 registros de chat y un informante misterioso
Después de septiembre de 2025, el caso giró hacia territorio desconocido. Un “informante confidencial” proporcionó a los abogados de los demandantes aproximadamente 5,000 líneas de registros de chat internos procedentes de canales de comunicación de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs.
Estos registros supuestamente documentan coordinación técnica y relaciones comerciales entre las tres entidades. Para los demandantes, era oro puro: todas las acusaciones sobre colusión técnica carecían de prueba directa hasta ese momento.
Un mes después, el 21 de octubre, el misterioso informante entregó un segundo lote: más de 10,000 registros adicionales detallando:
Coordinación de integración técnica entre Pump.fun y Solana Labs
Integración de herramientas MEV de Jito en el sistema de transacciones
Discusiones sobre “optimización” de procesos transaccionales (los demandantes los ven como manipulación de mercado)
Cómo los insiders aprovecharon ventajas informativas
El 9 de diciembre, el tribunal aprobó que los demandantes presentasen una “segunda demanda enmendada” para incluir estas nuevas pruebas. Pero el desafío era colosal: 15,000 registros debían revisarse, seleccionarse, traducirse y analizarse legalmente. Con las festividades navideñas aproximándose, el equipo legal solicitó prórroga.
El 11 de diciembre, la jueza McMahon aprobó la extensión, fijando el 7 de enero de 2026 como nueva fecha límite.
El mercado permanece indiferente, pero la tormenta se aproxima
Curiosamente, a pesar de la magnitud del caso, el mercado cripto ha mostrado notable despreocupación. El precio de Solana no ha experimentado fluctuaciones significativas, y PUMP sigue cayendo más por el colapso general de la narrativa de Meme coins que por impacto directo de la demanda.
Sin embargo, la verdadera batalla apenas comienza. Cuando la “segunda demanda enmendada” se presente en enero de 2026, podría contener revelaciones que redefina la percepción del ecosistema Solana completo.
Preguntas sin respuesta en la espera
Mientras el caso avanza hacia 2026, permanecen sin resolver cuestiones fundamentales:
¿Quién es el informante? ¿Un exempleado remordido? ¿Un competidor? ¿Un agente infiltrado de los reguladores?
¿Qué revelan verdaderamente esos 15,000 registros? ¿Pruebas irrefutables de conspiración o simplemente comunicaciones comerciales descontextualizadas?
¿Cómo se defenderán los acusados frente a tal volumen de documentación interna?
Esta demanda, nacida de inversores meme enfadado por pérdidas en tokens especulativos, ha evolucionado hasta convertirse en un cuestionamiento existencial del ecosistema Solana: ¿es la descentralización real o una ilusión cuidadosamente empaquetada?
Las respuestas llegarán cuando la corte revele qué se esconde en aquellas líneas de chat.
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Del auge al caos: cómo una demanda contra Pump.fun expone la verdad detrás de un ecosistema Solana manipulado
El silencio ensordecedor de los fundadores y el colapso de PUMP
A principios de 2025, mientras el mercado especulativo de Meme coins alcanzaba máximos históricos impulsado por el frenético lanzamiento de tokens presidenciales, una demanda silenciosa comenzaba a gestarse en las cortes. Hoy, más de un año después, los números hablan por sí solos: el volumen semanal de Pump.fun se desplomó de $3.3 billones en enero a apenas $481 millones, una caída devastadora del 80%. El token PUMP, que se vendía a $0.004 en su oferta pública de julio, ahora cotiza a $0.0019, reflejando una pérdida de aproximadamente el 78% desde su máximo histórico.
Mientras el mercado se tambalea, Alon Cohen, cofundador y COO de Pump.fun, ha desaparecido de las redes sociales durante más de un mes. Para alguien conocido por estar siempre “navegando el drama”, este silencio resulta particularmente revelador. No es casualidad: el equipo legal enfrenta lo que podría ser la batalla más importante del ecosistema Solana en años.
Cuando todo comenzó: una inversión de $231 que encendió la mecha
La historia judicial inicia el 16 de enero de 2025, cuando el inversor Kendall Carnahan presenta la primera demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Su reclamación es directa: tras invertir en $PNUT en la plataforma, experimentó pérdidas y acusa a Pump.fun de vender valores no registrados, violando la Ley de Valores de 1933 de Estados Unidos. La ironía: su pérdida real fue de solo $231.
Dos semanas después, el 30 de enero, Diego Aguilar presenta una demanda similar, pero con un alcance más amplio. Aguilar invirtió en múltiples tokens como $FRED, $FWOG y $GRIFFAIN, transformando su caso en una demanda colectiva que abarca a todos los inversores que compraron tokens no registrados en la plataforma.
Los acusados eran idénticos en ambas demandas: Baton Corporation Ltd (la empresa operadora), y sus tres fundadores —Alon Cohen (COO), Dylan Kerler (CTO) y Noah Bernhard Hugo Tweedale (CEO).
La jueza dice “no”: fusión de casos y un nuevo protagonista
Cuando la jueza Colleen McMahon revisó ambas demandas, identificó un problema obvio: ¿por qué juzgar por separado dos casos prácticamente idénticos? El 18 de junio de 2025, cuestionó directamente a los abogados de los demandantes. Los abogados intentaron argumentar que podían mantener dos procesos separados, uno enfocado en $PNUT y otro en todos los tokens de Pump.fun, pero la jueza rechazó categóricamente esta estrategia.
El 26 de junio, McMahon emitió su sentencia: ambos casos fueron fusionados. Más importante aún, según la Ley de Reforma de Litigios de Valores Privados (PSLRA), nombró formalmente a Michael Okafor como demandante principal. ¿La razón? Okafor fue el mayor perdedor, con aproximadamente $242,000 en pérdidas, cifra que superaba significativamente a otros inversores meme enfadados que luchaban por recuperar sus fondos.
La bomba: expansión del caso hacia Solana y Jito
Un mes después de la fusión, el 23 de julio de 2025, los demandantes lanzaron una maniobra legal sorprendente. Presentaron una “Demanda Consolidada Enmendada” que expandió drásticamente la lista de acusados más allá de Pump.fun. Ahora en el banquillo figuraban Solana Labs, Solana Foundation y sus ejecutivos, así como Jito Labs y sus líderes.
La acusación era clara: estos tres no eran entidades independientes, sino partes de una red coordinada. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito suministraba la tecnología MEV, y Pump.fun operaba la plataforma. Juntos, argumentan los demandantes, construyeron un sistema que parecía descentralizado pero estaba meticulosamente manipulado.
Las acusaciones: fraude desde el diseño
Las denuncias presentadas no son quejas genéricas de inversores especulativos que perdieron dinero. Los documentos judiciales revelan un sistema acusado de fraude estructurado:
Primera: venta de valores no registrados Todos los Meme tokens de Pump.fun son, esencialmente, contratos de inversión bajo el famoso Howey Test de 1946. Cumplen la definición de “valores” pero nunca fueron registrados ante la SEC. La plataforma vendió públicamente estos tokens mediante bonding curves sin revelar riesgos, información financiera ni antecedentes de proyectos —información obligatoria en cualquier emisión de valores legítima.
Segunda: operación de un casino no licenciado Los demandantes definen Pump.fun como un “casino de Meme coins”. Cuando los usuarios intercambian SOL por tokens, esencialmente están apostando. La plataforma, como “casa”, cobra comisión del 1% en cada transacción, exactamente como una casa de apuestas.
Tercera: fraude y publicidad engañosa Pump.fun promociona “lanzamiento justo” (Fair Launch), “sin preventa” y “a prueba de rug pull”. Pura mentira, según la acusación. En realidad, integró secretamente la tecnología MEV de Jito Labs, permitiendo que insiders pagasen “propinas” adicionales para comprar tokens antes que los usuarios comunes, luego venderlos tras la subida de precio —arbitraje sin riesgo mediante front-running.
Cuarta: lavado de dinero sin licencia Los demandantes acusan a Pump.fun de transferir sumas masivas sin licencia de transferencia de fondos, incluso facilitando el lavado de dinero para el grupo de hackers norcoreano Lazarus Group. Un caso específico menciona un token Meme llamado “QinShihuang” emitido por los hackers para mezclar fondos “sucios” con dinero legítimo de pequeños inversores.
Quinta: ausencia total de protecciones Pump.fun carece de KYC, AML, ni siquiera verificación de edad básica.
El tesoro de pruebas: 15,000 registros de chat y un informante misterioso
Después de septiembre de 2025, el caso giró hacia territorio desconocido. Un “informante confidencial” proporcionó a los abogados de los demandantes aproximadamente 5,000 líneas de registros de chat internos procedentes de canales de comunicación de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs.
Estos registros supuestamente documentan coordinación técnica y relaciones comerciales entre las tres entidades. Para los demandantes, era oro puro: todas las acusaciones sobre colusión técnica carecían de prueba directa hasta ese momento.
Un mes después, el 21 de octubre, el misterioso informante entregó un segundo lote: más de 10,000 registros adicionales detallando:
El 9 de diciembre, el tribunal aprobó que los demandantes presentasen una “segunda demanda enmendada” para incluir estas nuevas pruebas. Pero el desafío era colosal: 15,000 registros debían revisarse, seleccionarse, traducirse y analizarse legalmente. Con las festividades navideñas aproximándose, el equipo legal solicitó prórroga.
El 11 de diciembre, la jueza McMahon aprobó la extensión, fijando el 7 de enero de 2026 como nueva fecha límite.
El mercado permanece indiferente, pero la tormenta se aproxima
Curiosamente, a pesar de la magnitud del caso, el mercado cripto ha mostrado notable despreocupación. El precio de Solana no ha experimentado fluctuaciones significativas, y PUMP sigue cayendo más por el colapso general de la narrativa de Meme coins que por impacto directo de la demanda.
Sin embargo, la verdadera batalla apenas comienza. Cuando la “segunda demanda enmendada” se presente en enero de 2026, podría contener revelaciones que redefina la percepción del ecosistema Solana completo.
Preguntas sin respuesta en la espera
Mientras el caso avanza hacia 2026, permanecen sin resolver cuestiones fundamentales:
¿Quién es el informante? ¿Un exempleado remordido? ¿Un competidor? ¿Un agente infiltrado de los reguladores?
¿Qué revelan verdaderamente esos 15,000 registros? ¿Pruebas irrefutables de conspiración o simplemente comunicaciones comerciales descontextualizadas?
¿Cómo se defenderán los acusados frente a tal volumen de documentación interna?
Esta demanda, nacida de inversores meme enfadado por pérdidas en tokens especulativos, ha evolucionado hasta convertirse en un cuestionamiento existencial del ecosistema Solana: ¿es la descentralización real o una ilusión cuidadosamente empaquetada?
Las respuestas llegarán cuando la corte revele qué se esconde en aquellas líneas de chat.