En el Año Nuevo, el presidente Ferdinand Marcos Jr. dirigió un mensaje a los filipinos, centrado en la unidad, la confianza y la responsabilidad compartida. La convocatoria llegó en un momento en que la nación enfrenta desafíos profundos: conflictos políticos, acusaciones masivas de corrupción en proyectos de infraestructura y una sociedad fragmentada que oscila entre protestas y desacuerdos internos.
La balance del año 2025: escándalos y pruebas internas
El año que termina dejó heridas profundas. Revelaciones sobre acusaciones de corrupción en medidas de protección contra inundaciones sacudieron la confianza pública. Seguiron cambios en los cargos de liderazgo del Congreso y del gobierno presidencial, algunos de los cuales estaban bajo sospecha de corrupción. Mientras los filipinos veían calles protestando contra el malversación, también se evidenciaban grietas profundas en la cohesión social. Se formaron facciones y viejas alianzas se rompieron.
Los índices de aprobación reflejan estas pruebas internas: Marcos terminó 2025 con un 34 por ciento de aprobación y un 47 por ciento de desaprobación, una señal clara de insatisfacción. Su antigua aliada y ahora contrincante política, la vicepresidenta Sara Duterte, alcanzó un 56 por ciento de aprobación, lo que subraya los cambios de poder.
El tono de esperanza: ¿Qué muestran las cifras?
Pero no todo apunta al pesimismo. Según una encuesta de Social Weather Stations, el 44 por ciento de los filipinos se muestra optimista respecto a cambios y mejoras en su vida en 2026. Este barómetro de ánimo —el papel que la investigación de opinión debería jugar en una democracia— revela una dualidad: a pesar de la crisis y los escándalos, persiste un hilo de esperanza en la población.
La visión de Marcos: Bagong Pilipinas a través de la empatía y el bien común
En su discurso de Año Nuevo, Marcos describió el nuevo comienzo como un tiempo de introspección y transformación. Instó a los ciudadanos a aprender de los errores y a mirar hacia adelante. El concepto central de su agenda —“Bagong Pilipinas” (Nuevas Filipinas)— se basa en tres pilares: unidad, compasión y empatía como fundamentos de la construcción nacional.
“Una sociedad prospera cuando sus miembros eligen la empatía sobre la indiferencia, el servicio sobre el interés propio y la esperanza sobre la desesperación”, enfatizó Marcos. Sus palabras buscan cerrar las grietas existentes y apelar a la conciencia comunitaria.
El desafío: convertir las palabras en acciones
El mensaje de Marcos es claro, pero la implementación será decisiva. Con una tasa de desconfianza del 47 por ciento y el creciente poder político de Sara Duterte, el gobierno no solo debe predicar la unidad, sino demostrarla. La esclarecimiento de los casos de corrupción y la restauración de la integridad en la administración serán la prueba de fuego para un liderazgo creíble.
La esperanza del 44 por ciento de la población en días mejores podría ser el catalizador para un cambio real, o podría desvanecerse si no se toman medidas concretas. El año 2026 será decisivo para el futuro de Filipinas y la confianza de sus ciudadanos.
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Marcos invoca la unidad: Filipinas entre la esperanza y la crisis de confianza hacia 2026
En el Año Nuevo, el presidente Ferdinand Marcos Jr. dirigió un mensaje a los filipinos, centrado en la unidad, la confianza y la responsabilidad compartida. La convocatoria llegó en un momento en que la nación enfrenta desafíos profundos: conflictos políticos, acusaciones masivas de corrupción en proyectos de infraestructura y una sociedad fragmentada que oscila entre protestas y desacuerdos internos.
La balance del año 2025: escándalos y pruebas internas
El año que termina dejó heridas profundas. Revelaciones sobre acusaciones de corrupción en medidas de protección contra inundaciones sacudieron la confianza pública. Seguiron cambios en los cargos de liderazgo del Congreso y del gobierno presidencial, algunos de los cuales estaban bajo sospecha de corrupción. Mientras los filipinos veían calles protestando contra el malversación, también se evidenciaban grietas profundas en la cohesión social. Se formaron facciones y viejas alianzas se rompieron.
Los índices de aprobación reflejan estas pruebas internas: Marcos terminó 2025 con un 34 por ciento de aprobación y un 47 por ciento de desaprobación, una señal clara de insatisfacción. Su antigua aliada y ahora contrincante política, la vicepresidenta Sara Duterte, alcanzó un 56 por ciento de aprobación, lo que subraya los cambios de poder.
El tono de esperanza: ¿Qué muestran las cifras?
Pero no todo apunta al pesimismo. Según una encuesta de Social Weather Stations, el 44 por ciento de los filipinos se muestra optimista respecto a cambios y mejoras en su vida en 2026. Este barómetro de ánimo —el papel que la investigación de opinión debería jugar en una democracia— revela una dualidad: a pesar de la crisis y los escándalos, persiste un hilo de esperanza en la población.
La visión de Marcos: Bagong Pilipinas a través de la empatía y el bien común
En su discurso de Año Nuevo, Marcos describió el nuevo comienzo como un tiempo de introspección y transformación. Instó a los ciudadanos a aprender de los errores y a mirar hacia adelante. El concepto central de su agenda —“Bagong Pilipinas” (Nuevas Filipinas)— se basa en tres pilares: unidad, compasión y empatía como fundamentos de la construcción nacional.
“Una sociedad prospera cuando sus miembros eligen la empatía sobre la indiferencia, el servicio sobre el interés propio y la esperanza sobre la desesperación”, enfatizó Marcos. Sus palabras buscan cerrar las grietas existentes y apelar a la conciencia comunitaria.
El desafío: convertir las palabras en acciones
El mensaje de Marcos es claro, pero la implementación será decisiva. Con una tasa de desconfianza del 47 por ciento y el creciente poder político de Sara Duterte, el gobierno no solo debe predicar la unidad, sino demostrarla. La esclarecimiento de los casos de corrupción y la restauración de la integridad en la administración serán la prueba de fuego para un liderazgo creíble.
La esperanza del 44 por ciento de la población en días mejores podría ser el catalizador para un cambio real, o podría desvanecerse si no se toman medidas concretas. El año 2026 será decisivo para el futuro de Filipinas y la confianza de sus ciudadanos.