Ayer, el presidente de Estados Unidos, Trump, anunció una noticia de gran impacto en la Casa Blanca: afirmó que ha obtenido garantías de Irán, quienes prometieron detener la "matanza" de manifestantes y negaron rotundamente tener planes de ejecución. Tras estas declaraciones, el mercado internacional reaccionó de inmediato: el precio del petróleo cayó en respuesta, con una caída en corto plazo que alcanzó el 4%.
El alcance de esta reacción demuestra cuán influyente puede ser el riesgo geopolítico en el mercado energético. Una señal política puede mover los nervios del mercado global de petróleo y gas, lo cual no resulta sorprendente.
Lo interesante es que, hace apenas unos días, Trump todavía apoyaba a la oposición interna en Irán, incluso insinuando que si la situación empeoraba, tomaría "acciones". En solo unos días, pasó de una postura dura a una señal de buena voluntad, lo que representa un cambio de actitud bastante dramático.
¿Se trata realmente de un avance diplomático o de un ajuste táctico? Los analistas de mercado generalmente consideran que cada movimiento en las relaciones entre EE. UU. e Irán puede generar olas en el mercado energético mundial. La situación en Oriente Medio vuelve a demostrar su papel como "bomba de tiempo" en la política y economía globales: cualquier pequeño ajuste en las políticas puede desencadenar reacciones en cadena.
¿Y cuál es la lógica política detrás de esta partida de ajedrez? ¿Qué opinan ustedes sobre la dirección que tomará esta situación?
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Ayer, el presidente de Estados Unidos, Trump, anunció una noticia de gran impacto en la Casa Blanca: afirmó que ha obtenido garantías de Irán, quienes prometieron detener la "matanza" de manifestantes y negaron rotundamente tener planes de ejecución. Tras estas declaraciones, el mercado internacional reaccionó de inmediato: el precio del petróleo cayó en respuesta, con una caída en corto plazo que alcanzó el 4%.
El alcance de esta reacción demuestra cuán influyente puede ser el riesgo geopolítico en el mercado energético. Una señal política puede mover los nervios del mercado global de petróleo y gas, lo cual no resulta sorprendente.
Lo interesante es que, hace apenas unos días, Trump todavía apoyaba a la oposición interna en Irán, incluso insinuando que si la situación empeoraba, tomaría "acciones". En solo unos días, pasó de una postura dura a una señal de buena voluntad, lo que representa un cambio de actitud bastante dramático.
¿Se trata realmente de un avance diplomático o de un ajuste táctico? Los analistas de mercado generalmente consideran que cada movimiento en las relaciones entre EE. UU. e Irán puede generar olas en el mercado energético mundial. La situación en Oriente Medio vuelve a demostrar su papel como "bomba de tiempo" en la política y economía globales: cualquier pequeño ajuste en las políticas puede desencadenar reacciones en cadena.
¿Y cuál es la lógica política detrás de esta partida de ajedrez? ¿Qué opinan ustedes sobre la dirección que tomará esta situación?