Recientemente, al andar en bicicleta, comprendí una verdad: toda dificultad para perseverar en realidad se debe a una lucha interna causada por una sensación de objetivo demasiado fuerte. Al igual que en el trabajo y la inversión, si solo nos enfocamos en los KPI y los resultados, el proceso se convierte en un castigo. Cuando vuelves la atención a cada paso que das, disfrutando del ritmo de tus músculos y del paisaje a lo largo del camino, el flujo mental ocurre naturalmente. En estado de flujo, llegar a la meta no es una perseverancia forzada, sino un resultado inevitable de dejarse llevar por la corriente.
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Recientemente, al andar en bicicleta, comprendí una verdad: toda dificultad para perseverar en realidad se debe a una lucha interna causada por una sensación de objetivo demasiado fuerte. Al igual que en el trabajo y la inversión, si solo nos enfocamos en los KPI y los resultados, el proceso se convierte en un castigo. Cuando vuelves la atención a cada paso que das, disfrutando del ritmo de tus músculos y del paisaje a lo largo del camino, el flujo mental ocurre naturalmente. En estado de flujo, llegar a la meta no es una perseverancia forzada, sino un resultado inevitable de dejarse llevar por la corriente.