Esto es lo que tiene a los economistas preocupados por Europa en este momento. Las empresas alemanas están tratando cada vez más los vientos en contra actuales como problemas estructurales, no solo como altibajos cíclicos. Piensa en lo que eso indica—cuando las empresas dejan de esperar una recuperación y comienzan a planear costos permanentemente más altos, la inversión se seca. Quedas atrapado en un ciclo vicioso: una inversión de capital débil alimenta una productividad más lenta, lo que justifica un gasto aún más cauteloso. El crecimiento más bajo sigue de forma natural. Es el tipo de pesimismo que se vuelve autorrealizable si se extiende por todo el sector empresarial. Vale la pena seguirlo de cerca, especialmente para quienes rastrean cómo las principales economías podrían influir en los mercados de activos más amplios y en el apetito de riesgo de los inversores.
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Esto es lo que tiene a los economistas preocupados por Europa en este momento. Las empresas alemanas están tratando cada vez más los vientos en contra actuales como problemas estructurales, no solo como altibajos cíclicos. Piensa en lo que eso indica—cuando las empresas dejan de esperar una recuperación y comienzan a planear costos permanentemente más altos, la inversión se seca. Quedas atrapado en un ciclo vicioso: una inversión de capital débil alimenta una productividad más lenta, lo que justifica un gasto aún más cauteloso. El crecimiento más bajo sigue de forma natural. Es el tipo de pesimismo que se vuelve autorrealizable si se extiende por todo el sector empresarial. Vale la pena seguirlo de cerca, especialmente para quienes rastrean cómo las principales economías podrían influir en los mercados de activos más amplios y en el apetito de riesgo de los inversores.