Imagina esto: los mercados no necesitan marcos regulatorios para organizarse. Simplemente... lo hacen de forma natural.
Piensa en cómo los mercados de criptomonedas coordinan miles de millones en liquidez sin una autoridad central que redacte reglas. La descubrimiento de precios sucede. Las ineficiencias se arbitran. Surgen patrones de comercio. Los participantes se adaptan. Todo es un comportamiento auto-correctivo, emergente—el tipo de orden que surge espontáneamente cuando eliminas a los guardianes.
Así que aquí está la cosa: quizás estamos pensando demasiado. Quizás los mercados ya saben cómo estructurarse mejor que cualquier política pueda.
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Imagina esto: los mercados no necesitan marcos regulatorios para organizarse. Simplemente... lo hacen de forma natural.
Piensa en cómo los mercados de criptomonedas coordinan miles de millones en liquidez sin una autoridad central que redacte reglas. La descubrimiento de precios sucede. Las ineficiencias se arbitran. Surgen patrones de comercio. Los participantes se adaptan. Todo es un comportamiento auto-correctivo, emergente—el tipo de orden que surge espontáneamente cuando eliminas a los guardianes.
Así que aquí está la cosa: quizás estamos pensando demasiado. Quizás los mercados ya saben cómo estructurarse mejor que cualquier política pueda.