Hay un proyecto llamado Dusk, cuyo nombre es bastante interesante: atardecer. No es la locura de medianoche, ni el calor del mediodía, sino ese momento «justo en su punto».
¿Y por qué digo esto? Porque Dusk desde el principio no está diseñado para servir a mercados sin regulación y en crecimiento salvaje, sino que está dirigido directamente a instituciones financieras reales y reguladas. Esta orientación determina toda su estructura subyacente.
Veamos algunas capacidades clave: primero, la emisión nativa y conforme a regulación. Los tokens de tipo valor, los activos ponderados por riesgo, no son extensiones añadidas posteriormente, sino que el protocolo en sí mismo las soporta. En segundo lugar, el diseño de identidad y permisos es muy detallado: la liquidez pública y la liquidez restringida están claramente diferenciadas, las restricciones de elegibilidad, los límites de participación y los requisitos de divulgación están integrados en la lógica de ejecución. En definitiva, la conformidad en Dusk no es solo documentación, sino código.
En cuanto a la privacidad, la solución que ofrece Dusk es bastante inteligente. No cae en la trampa binaria de «total transparencia vs total anonimato», sino que mediante pruebas de conocimiento cero y un modelo de doble transacción (los sistemas Phoenix y Moonlight), permite a los usuarios cambiar de forma flexible. Para escenarios que requieren transparencia en los flujos de fondos, usan transacciones públicas; para los que necesitan protección de privacidad, usan transacciones enmascaradas, ocultando saldos y detalles de transferencias, pero cuando la regulación o las autoridades autorizadas lo requieran, pueden divulgar información de forma selectiva. Esta flexibilidad es precisamente cómo será el futuro de las finanzas.
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Hay un proyecto llamado Dusk, cuyo nombre es bastante interesante: atardecer. No es la locura de medianoche, ni el calor del mediodía, sino ese momento «justo en su punto».
¿Y por qué digo esto? Porque Dusk desde el principio no está diseñado para servir a mercados sin regulación y en crecimiento salvaje, sino que está dirigido directamente a instituciones financieras reales y reguladas. Esta orientación determina toda su estructura subyacente.
Veamos algunas capacidades clave: primero, la emisión nativa y conforme a regulación. Los tokens de tipo valor, los activos ponderados por riesgo, no son extensiones añadidas posteriormente, sino que el protocolo en sí mismo las soporta. En segundo lugar, el diseño de identidad y permisos es muy detallado: la liquidez pública y la liquidez restringida están claramente diferenciadas, las restricciones de elegibilidad, los límites de participación y los requisitos de divulgación están integrados en la lógica de ejecución. En definitiva, la conformidad en Dusk no es solo documentación, sino código.
En cuanto a la privacidad, la solución que ofrece Dusk es bastante inteligente. No cae en la trampa binaria de «total transparencia vs total anonimato», sino que mediante pruebas de conocimiento cero y un modelo de doble transacción (los sistemas Phoenix y Moonlight), permite a los usuarios cambiar de forma flexible. Para escenarios que requieren transparencia en los flujos de fondos, usan transacciones públicas; para los que necesitan protección de privacidad, usan transacciones enmascaradas, ocultando saldos y detalles de transferencias, pero cuando la regulación o las autoridades autorizadas lo requieran, pueden divulgar información de forma selectiva. Esta flexibilidad es precisamente cómo será el futuro de las finanzas.