El almacenamiento en la nube está controlado por varias grandes empresas tecnológicas, pero siempre hay quienes quieren romper con esa situación. El protocolo blockchain Walrus ha llamado la atención recientemente, y no tiene poca ambición: quiere reinventar todo el ecosistema de almacenamiento.
¿De dónde saca esa confianza? En pocas palabras, porque cuenta con tecnología sólida. La idea central de Walrus es muy interesante, completamente diferente a los servicios en la nube tradicionales. No almacena tus archivos completos en un centro de datos, sino que utiliza una solución distribuida.
¿Y cómo lo hace? El primer paso es tratar los archivos grandes como objetos binarios (Blob). El segundo paso, que es clave, es la codificación de borrado. El sistema divide ese Blob en N fragmentos de datos, y luego genera M fragmentos de verificación (que se pueden entender como contraseñas de recuperación). La genialidad está aquí: incluso si se pierden hasta M de los N fragmentos originales, los N fragmentos restantes aún pueden reconstruir perfectamente todo el archivo.
¿Y qué tan poderosa es esta combinación? Los datos están extremadamente dispersos en nodos de todo el mundo, nadie puede tener el archivo completo, y la privacidad está realmente protegida. Lo más impresionante es la capacidad de tolerancia a fallos: no importa si algunos nodos se desconectan o si los datos se dañan, el archivo siempre estará seguro y sin problemas. En otras palabras, logra una verdadera resistencia a la censura y almacenamiento perpetuo. Esto tiene un significado evidente para la construcción de infraestructura de privacidad en el ecosistema DeFi.
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El almacenamiento en la nube está controlado por varias grandes empresas tecnológicas, pero siempre hay quienes quieren romper con esa situación. El protocolo blockchain Walrus ha llamado la atención recientemente, y no tiene poca ambición: quiere reinventar todo el ecosistema de almacenamiento.
¿De dónde saca esa confianza? En pocas palabras, porque cuenta con tecnología sólida. La idea central de Walrus es muy interesante, completamente diferente a los servicios en la nube tradicionales. No almacena tus archivos completos en un centro de datos, sino que utiliza una solución distribuida.
¿Y cómo lo hace? El primer paso es tratar los archivos grandes como objetos binarios (Blob). El segundo paso, que es clave, es la codificación de borrado. El sistema divide ese Blob en N fragmentos de datos, y luego genera M fragmentos de verificación (que se pueden entender como contraseñas de recuperación). La genialidad está aquí: incluso si se pierden hasta M de los N fragmentos originales, los N fragmentos restantes aún pueden reconstruir perfectamente todo el archivo.
¿Y qué tan poderosa es esta combinación? Los datos están extremadamente dispersos en nodos de todo el mundo, nadie puede tener el archivo completo, y la privacidad está realmente protegida. Lo más impresionante es la capacidad de tolerancia a fallos: no importa si algunos nodos se desconectan o si los datos se dañan, el archivo siempre estará seguro y sin problemas. En otras palabras, logra una verdadera resistencia a la censura y almacenamiento perpetuo. Esto tiene un significado evidente para la construcción de infraestructura de privacidad en el ecosistema DeFi.