Muchos novatos en el trading piensan que solo con acertar en la dirección ya pueden ganar dinero, pero en realidad ese es el mayor error. En el mundo del trading a corto plazo, la importancia de elegir el precio de entrada a menudo se subestima mucho.
Para ser honestos, si una operación será rentable o no, hay muchos factores que influyen, pero el más crucial y también el más fácil de pasar por alto es el precio en el que entras. El precio no es un número fijo, sino que fluctúa con el volumen de transacciones en diferentes momentos, mostrando una lucha entre niveles alcistas y bajistas en distintos rangos. Elegir el precio correcto de entrada puede reducir significativamente la probabilidad de pérdidas flotantes y evitar que te saquen por stop-loss; por el contrario, si eliges mal, incluso en la dirección correcta, es fácil quedar atrapado. Si todavía operas con una mentalidad de protección del capital, un precio de entrada preciso puede ayudarte a maximizar la eficiencia del apalancamiento.
Ahora hablemos de esas formas de operar con un riesgo extremadamente alto.
Primero, solo mirar la dirección y no el precio. Este tipo de traders tiene un proceso de operación simple y directo: echan un vistazo a las velas, tienen una idea general en la cabeza y luego apuestan todo. No tienen un plan de trading ni establecen stop-loss, simplemente abren una posición al mercado. Si usan un apalancamiento pequeño, pueden soportar la presión mental; pero una vez que usan un apalancamiento alto, incluso una pequeña fluctuación del 1-2% puede generar una enorme presión psicológica y financiera. El resultado final suele ser o una liquidación forzada o una gran pérdida.
Segundo, parece más profesional, con un plan de trading, objetivos de precio establecidos y órdenes pendientes en lugar de operaciones al mercado. Pero el problema es que la forma en que determinan estos precios suele ser muy arbitraria, careciendo de un soporte técnico real o lógica sólida. Este tipo de operación a medias, que aparentemente reduce el riesgo, en realidad sigue siendo una apuesta.
La lógica central es simple: si eliges bien el precio de entrada, es como ponerle un seguro a tu operación. Esa inversión vale la pena.
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Muchos novatos en el trading piensan que solo con acertar en la dirección ya pueden ganar dinero, pero en realidad ese es el mayor error. En el mundo del trading a corto plazo, la importancia de elegir el precio de entrada a menudo se subestima mucho.
Para ser honestos, si una operación será rentable o no, hay muchos factores que influyen, pero el más crucial y también el más fácil de pasar por alto es el precio en el que entras. El precio no es un número fijo, sino que fluctúa con el volumen de transacciones en diferentes momentos, mostrando una lucha entre niveles alcistas y bajistas en distintos rangos. Elegir el precio correcto de entrada puede reducir significativamente la probabilidad de pérdidas flotantes y evitar que te saquen por stop-loss; por el contrario, si eliges mal, incluso en la dirección correcta, es fácil quedar atrapado. Si todavía operas con una mentalidad de protección del capital, un precio de entrada preciso puede ayudarte a maximizar la eficiencia del apalancamiento.
Ahora hablemos de esas formas de operar con un riesgo extremadamente alto.
Primero, solo mirar la dirección y no el precio. Este tipo de traders tiene un proceso de operación simple y directo: echan un vistazo a las velas, tienen una idea general en la cabeza y luego apuestan todo. No tienen un plan de trading ni establecen stop-loss, simplemente abren una posición al mercado. Si usan un apalancamiento pequeño, pueden soportar la presión mental; pero una vez que usan un apalancamiento alto, incluso una pequeña fluctuación del 1-2% puede generar una enorme presión psicológica y financiera. El resultado final suele ser o una liquidación forzada o una gran pérdida.
Segundo, parece más profesional, con un plan de trading, objetivos de precio establecidos y órdenes pendientes en lugar de operaciones al mercado. Pero el problema es que la forma en que determinan estos precios suele ser muy arbitraria, careciendo de un soporte técnico real o lógica sólida. Este tipo de operación a medias, que aparentemente reduce el riesgo, en realidad sigue siendo una apuesta.
La lógica central es simple: si eliges bien el precio de entrada, es como ponerle un seguro a tu operación. Esa inversión vale la pena.