El algoritmo nunca fue defectuoso. Nosotros sí lo fuimos.
A veces, el problema no es el sistema en sí—es nuestra comprensión del mismo, nuestro momento, o cómo lo ejecutamos. El protocolo hizo lo que fue diseñado para hacer. La verdadera pregunta no es si el código estaba mal, sino si estábamos preparados para lo que nos exigía.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
El algoritmo nunca fue defectuoso. Nosotros sí lo fuimos.
A veces, el problema no es el sistema en sí—es nuestra comprensión del mismo, nuestro momento, o cómo lo ejecutamos. El protocolo hizo lo que fue diseñado para hacer. La verdadera pregunta no es si el código estaba mal, sino si estábamos preparados para lo que nos exigía.