Sinceramente, al ver el momento en que una de las principales instituciones de gestión de activos lanzó un producto de fideicomiso para Walrus el 12 de agosto de 2025, mi primera sensación no fue alegría, sino—presión.
¿Y por qué? Porque una vez que un proyecto se empaqueta como un activo configurable, el sistema de evaluación cambia por completo. Ya no se pregunta solo qué tal es tu tecnología o si tu ecosistema está activo, sino que se empieza a cuestionar: ¿cómo explicas el riesgo? ¿La lógica del flujo de caja aguanta? ¿Cuál es la relación de oferta y demanda a largo plazo? Para un proyecto de infraestructura, esto no es una ventaja, sino una prueba enorme.
Por eso, quiero abordar esto desde otra perspectiva. Usando el método de retroceso: si Walrus quiere entrar realmente en la fase de atención continua de fondos tradicionales, ¿en qué aspectos debe consolidarse? ¿Dónde están las trampas más fáciles de pisar?
Primero, explicar claramente la situación actual: ¿cuál es la esencia del lanzamiento de este producto de fideicomiso (junto con DeepBook)? Según mi comprensión, este tipo de activos como WAL ahora tiene canales de posesión más normativos y claros. Esto traerá dos espadas de doble filo: por un lado, la estructura potencial de compradores puede ser más estable; por otro, la responsabilidad del mercado será más severa—la gente preguntará más en serio por qué vale esa valoración.
Walrus se encuentra en una situación incómoda: en esencia, es un mecanismo de pago e incentivo en una red de almacenamiento, pero una vez que se le trata como un activo para valorar, esa identidad se vuelve bastante compleja.
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Sinceramente, al ver el momento en que una de las principales instituciones de gestión de activos lanzó un producto de fideicomiso para Walrus el 12 de agosto de 2025, mi primera sensación no fue alegría, sino—presión.
¿Y por qué? Porque una vez que un proyecto se empaqueta como un activo configurable, el sistema de evaluación cambia por completo. Ya no se pregunta solo qué tal es tu tecnología o si tu ecosistema está activo, sino que se empieza a cuestionar: ¿cómo explicas el riesgo? ¿La lógica del flujo de caja aguanta? ¿Cuál es la relación de oferta y demanda a largo plazo? Para un proyecto de infraestructura, esto no es una ventaja, sino una prueba enorme.
Por eso, quiero abordar esto desde otra perspectiva. Usando el método de retroceso: si Walrus quiere entrar realmente en la fase de atención continua de fondos tradicionales, ¿en qué aspectos debe consolidarse? ¿Dónde están las trampas más fáciles de pisar?
Primero, explicar claramente la situación actual: ¿cuál es la esencia del lanzamiento de este producto de fideicomiso (junto con DeepBook)? Según mi comprensión, este tipo de activos como WAL ahora tiene canales de posesión más normativos y claros. Esto traerá dos espadas de doble filo: por un lado, la estructura potencial de compradores puede ser más estable; por otro, la responsabilidad del mercado será más severa—la gente preguntará más en serio por qué vale esa valoración.
Walrus se encuentra en una situación incómoda: en esencia, es un mecanismo de pago e incentivo en una red de almacenamiento, pero una vez que se le trata como un activo para valorar, esa identidad se vuelve bastante compleja.