El mercado de las monedas de privacidad últimamente es realmente interesante. Dubái acaba de ordenar la prohibición de las transacciones con monedas de privacidad, y como resultado, DASH subió un 21% de repente, y Monero XMR alcanzó un máximo histórico de $679. A simple vista parece mágico, pero pensándolo bien, la lógica es bastante clara.
Prohibiciones aparte, la demanda del mercado nunca desaparece. La liquidez simplemente se traslada de los intercambios restringidos a otros lugares, y la actividad de trading continúa siendo activa en plataformas extranjeras. Los mercados de futuros ya tenían apuestas de colapso preparadas por los bajistas, pero al final fueron liquidados en corto, y los contratos sin cerrar alcanzaron nuevos máximos. Cuanto más intensa es esta confrontación, más se refuerza la propiedad escasa de las monedas de privacidad — que gradualmente se transforma en una narrativa de "oro digital en la sombra".
En definitiva, por más que la regulación sea estricta, no puede cambiar la demanda fundamental, solo hace que los activos sean aún más puros en su naturaleza. Cuando se cierra una puerta, otra ventana se abre. Los activos con alta volatilidad ciertamente requieren precaución, pero esta tendencia en sí misma ya indica que cuanto mayor sea la presión, más fuerte será la recuperación.
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El mercado de las monedas de privacidad últimamente es realmente interesante. Dubái acaba de ordenar la prohibición de las transacciones con monedas de privacidad, y como resultado, DASH subió un 21% de repente, y Monero XMR alcanzó un máximo histórico de $679. A simple vista parece mágico, pero pensándolo bien, la lógica es bastante clara.
Prohibiciones aparte, la demanda del mercado nunca desaparece. La liquidez simplemente se traslada de los intercambios restringidos a otros lugares, y la actividad de trading continúa siendo activa en plataformas extranjeras. Los mercados de futuros ya tenían apuestas de colapso preparadas por los bajistas, pero al final fueron liquidados en corto, y los contratos sin cerrar alcanzaron nuevos máximos. Cuanto más intensa es esta confrontación, más se refuerza la propiedad escasa de las monedas de privacidad — que gradualmente se transforma en una narrativa de "oro digital en la sombra".
En definitiva, por más que la regulación sea estricta, no puede cambiar la demanda fundamental, solo hace que los activos sean aún más puros en su naturaleza. Cuando se cierra una puerta, otra ventana se abre. Los activos con alta volatilidad ciertamente requieren precaución, pero esta tendencia en sí misma ya indica que cuanto mayor sea la presión, más fuerte será la recuperación.