Una vez que termine la era de tasas de interés cero, los intereses de la deuda se convertirán en una asfixia que devora las finanzas públicas—esto no es una exageración, la situación financiera actual está confirmando esta lógica.
Recientemente, el rendimiento de los bonos del gobierno japonés alcanzó un máximo desde 1999, superando el 2.125% a 10 años, y el mercado reaccionó de manera muy intensa. Muchos se preguntan si el sistema financiero global está a punto de tener problemas; en lugar de especular sin fundamento, es mejor entender cuál es la lógica subyacente.
**El fin del bono de interés cero, el monstruo de los intereses llega a la puerta**
Japón ha vivido durante décadas en un entorno cercano a tasas de interés cero, con una deuda pública que supera el 260% del PIB—total, el costo de pedir prestado casi no existe, ¿por qué no endeudarse más? Pero ahora la situación ha cambiado. El banco central ha comenzado a subir las tasas, y el gabinete ha inyectado 21.3 billones de yenes en estímulos económicos, lo que ha provocado que el rendimiento de los bonos del gobierno suba como un cohete.
Haciendo cálculos simples, se entiende claramente: por cada aumento del 1% en la tasa de interés, el gobierno japonés tendrá que gastar decenas de billones de yenes más en intereses cada año. ¿Qué pasa con gastos necesarios como educación y salud? ¿De dónde sale el dinero? Solo queda emitir más deuda o aumentar los impuestos—esto se convierte en un ciclo vicioso, sin salida.
**Desde Tokio hasta el mundo, nadie puede escapar**
Japón no es un problema aislado. Su mercado de bonos tiene un tamaño de 7.8 billones de dólares, y los inversores globales están atentos. Cuando cambian los rendimientos, el capital internacional cambia de cara en un instante.
El modelo anterior de arbitraje de tasas era así: los inversores tomaban prestado yenes baratos y luego compraban activos de alto rendimiento—acciones en EE. UU., mercados emergentes, todo tipo de activos riesgosos. Ahora, con el costo de financiamiento en yenes disparado, este juego ya no funciona, y todos deben cerrar posiciones a toda prisa y vender activos en el extranjero.
El resultado es que los bonos del Tesoro de EE. UU., los bonos europeos y otros activos también se ven presionados, y la reestructuración del flujo de capital global continúa. Los inversores japoneses, como importantes compradores mundiales, cambian su asignación de activos, impactando directamente en la fijación de precios en los mercados internacionales.
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WhaleWatcher
· hace4h
Japón realmente se lo ha buscado, agotando décadas de dividendos sin intereses, ahora la bestia de los intereses viene a tocar la puerta, y todo el mundo tendrá que pagar la factura
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GasBandit
· 01-13 14:55
Si esta ola en Japón realmente se desploma, los que hacen carry trade se van a poner a llorar, y las acciones estadounidenses también sufrirán.
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OnchainGossiper
· 01-13 14:44
Vaya, Japón, esta vez realmente no podemos jugar, cuando el carry trade colapsa, todos a acompañar en la tumba...
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MetaMaximalist
· 01-13 14:42
ngl esto es solo la reversión de la operación de carry trade desarrollándose en tiempo real... los efectos en red de una desapalancamiento sincronizado son realmente brutales también para los pools de liquidez en cadena
Una vez que termine la era de tasas de interés cero, los intereses de la deuda se convertirán en una asfixia que devora las finanzas públicas—esto no es una exageración, la situación financiera actual está confirmando esta lógica.
Recientemente, el rendimiento de los bonos del gobierno japonés alcanzó un máximo desde 1999, superando el 2.125% a 10 años, y el mercado reaccionó de manera muy intensa. Muchos se preguntan si el sistema financiero global está a punto de tener problemas; en lugar de especular sin fundamento, es mejor entender cuál es la lógica subyacente.
**El fin del bono de interés cero, el monstruo de los intereses llega a la puerta**
Japón ha vivido durante décadas en un entorno cercano a tasas de interés cero, con una deuda pública que supera el 260% del PIB—total, el costo de pedir prestado casi no existe, ¿por qué no endeudarse más? Pero ahora la situación ha cambiado. El banco central ha comenzado a subir las tasas, y el gabinete ha inyectado 21.3 billones de yenes en estímulos económicos, lo que ha provocado que el rendimiento de los bonos del gobierno suba como un cohete.
Haciendo cálculos simples, se entiende claramente: por cada aumento del 1% en la tasa de interés, el gobierno japonés tendrá que gastar decenas de billones de yenes más en intereses cada año. ¿Qué pasa con gastos necesarios como educación y salud? ¿De dónde sale el dinero? Solo queda emitir más deuda o aumentar los impuestos—esto se convierte en un ciclo vicioso, sin salida.
**Desde Tokio hasta el mundo, nadie puede escapar**
Japón no es un problema aislado. Su mercado de bonos tiene un tamaño de 7.8 billones de dólares, y los inversores globales están atentos. Cuando cambian los rendimientos, el capital internacional cambia de cara en un instante.
El modelo anterior de arbitraje de tasas era así: los inversores tomaban prestado yenes baratos y luego compraban activos de alto rendimiento—acciones en EE. UU., mercados emergentes, todo tipo de activos riesgosos. Ahora, con el costo de financiamiento en yenes disparado, este juego ya no funciona, y todos deben cerrar posiciones a toda prisa y vender activos en el extranjero.
El resultado es que los bonos del Tesoro de EE. UU., los bonos europeos y otros activos también se ven presionados, y la reestructuración del flujo de capital global continúa. Los inversores japoneses, como importantes compradores mundiales, cambian su asignación de activos, impactando directamente en la fijación de precios en los mercados internacionales.