Desde que regresé de Macao, realmente entendí esa frase: la península y Taipa son como dos mundos paralelos. Uno conserva el aroma de la vida cotidiana, otro brilla pero es ilusorio.
Lo mismo ocurre con los proyectos Web3. Muchas personas solo ven los nombres brillantes y las altas puntuaciones en la clasificación, pero no ven el proceso de pulido y acumulación paso a paso que hay detrás de cada participante real. Esos números no aparecen de la nada, son el resultado de una participación y entusiasmo genuinos.
Tomemos como ejemplo el ecosistema de puntos reciente. Algunos proyectos toman la clasificación como un juego, luchando por subir en la tabla y en la escalera. La segunda temporada acaba de comenzar, y la competencia ya es muy intensa. Hay un fenómeno interesante: ¡el puntaje yap ni siquiera alcanza los 100! Detrás de un mecanismo aparentemente simple, en realidad hay equilibrios y diseños complejos.
Eso es lo que realmente merece atención: no quién está en la cima de la lista, sino cómo este ecosistema hace que cada participante sienta que su contribución es reconocida. Aquellos que persisten en acompañar y acumular lentamente, en realidad, son los cimientos más estables del ecosistema.
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Desde que regresé de Macao, realmente entendí esa frase: la península y Taipa son como dos mundos paralelos. Uno conserva el aroma de la vida cotidiana, otro brilla pero es ilusorio.
Lo mismo ocurre con los proyectos Web3. Muchas personas solo ven los nombres brillantes y las altas puntuaciones en la clasificación, pero no ven el proceso de pulido y acumulación paso a paso que hay detrás de cada participante real. Esos números no aparecen de la nada, son el resultado de una participación y entusiasmo genuinos.
Tomemos como ejemplo el ecosistema de puntos reciente. Algunos proyectos toman la clasificación como un juego, luchando por subir en la tabla y en la escalera. La segunda temporada acaba de comenzar, y la competencia ya es muy intensa. Hay un fenómeno interesante: ¡el puntaje yap ni siquiera alcanza los 100! Detrás de un mecanismo aparentemente simple, en realidad hay equilibrios y diseños complejos.
Eso es lo que realmente merece atención: no quién está en la cima de la lista, sino cómo este ecosistema hace que cada participante sienta que su contribución es reconocida. Aquellos que persisten en acompañar y acumular lentamente, en realidad, son los cimientos más estables del ecosistema.