Hay un proyecto que está causando gran revuelo con su enfoque hacia la infraestructura descentralizada. Permíteme desglosar lo que están construyendo realmente.
Se están posicionando como creadores de 'Infraestructura de IA Social'—suena abstracto hasta que ves la mecánica. Aquí está la historia real.
En el centro se encuentra una aplicación de compañero de IA llamada YapWorld. El concepto es sencillo pero convincente: los usuarios generan un asistente 3D personalizado. Eso no es solo un adorno estético. Este avatar se convierte en tu contraparte digital en su ecosistema, combinando comportamiento de IA con presencia visual.
Lo que hace que esta arquitectura sea interesante no es solo el producto dirigido al consumidor. Están diseñando la capa de infraestructura subyacente—la plomería que permite que los agentes de IA operen de manera significativa en contextos sociales y financieros. Es la diferencia entre construir una aplicación y construir la base sobre la cual podrían funcionar docenas de aplicaciones.
La tokenómica y la estructura de gobernanza sugieren que están pensando a largo plazo en la propiedad comunitaria en lugar de una mera extracción de valor para inversores. Queda por ver si esa tesis se mantiene, pero la ambición es evidente. No solo están lanzando otra aplicación social; están intentando integrar agentes de IA en las vías de Web3 desde cero.
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Hay un proyecto que está causando gran revuelo con su enfoque hacia la infraestructura descentralizada. Permíteme desglosar lo que están construyendo realmente.
Se están posicionando como creadores de 'Infraestructura de IA Social'—suena abstracto hasta que ves la mecánica. Aquí está la historia real.
En el centro se encuentra una aplicación de compañero de IA llamada YapWorld. El concepto es sencillo pero convincente: los usuarios generan un asistente 3D personalizado. Eso no es solo un adorno estético. Este avatar se convierte en tu contraparte digital en su ecosistema, combinando comportamiento de IA con presencia visual.
Lo que hace que esta arquitectura sea interesante no es solo el producto dirigido al consumidor. Están diseñando la capa de infraestructura subyacente—la plomería que permite que los agentes de IA operen de manera significativa en contextos sociales y financieros. Es la diferencia entre construir una aplicación y construir la base sobre la cual podrían funcionar docenas de aplicaciones.
La tokenómica y la estructura de gobernanza sugieren que están pensando a largo plazo en la propiedad comunitaria en lugar de una mera extracción de valor para inversores. Queda por ver si esa tesis se mantiene, pero la ambición es evidente. No solo están lanzando otra aplicación social; están intentando integrar agentes de IA en las vías de Web3 desde cero.