Según el miembro del Comité Ejecutivo del BCE, Piero Cipollone, el 18 de julio, las stablecoins podrían socavar los depósitos minoristas en los bancos europeos —la fuente de financiación central— y, posteriormente, afectar la capacidad de concesión de préstamos. El mercado global de stablecoins alcanzó aproximadamente 300.000 millones de dólares, y la gran mayoría está vinculada al dólar estadounidense.
Para hacer frente al desafío, el BCE impulsa el plan del euro digital. El banco central seleccionó 36 proveedores de servicios de pago para pruebas piloto, previstas para comenzar en la segunda mitad de 2027 durante 12 meses. El Parlamento Europeo aprobó en las primeras semanas de julio el inicio de las negociaciones sobre la legislación del euro digital, con el objetivo de alcanzar un consenso para 2026 y una emisión formal prevista para 2029, como muy temprano.