Según una investigación de la Reserva Federal de Boston publicada hoy (5 de junio), la sensibilidad de la economía de EE. UU. a los shocks en el precio del petróleo ha disminuido significativamente gracias a la mejora de la eficiencia energética y al aumento de la producción interna de crudo. A diferencia de la crisis energética de la década de 1970, el alza de los precios del petróleo ya no plantea grandes riesgos para el empleo; los nuevos puestos de trabajo derivados de la expansión del sector energético compensan en parte las presiones en otras industrias, reduciendo de forma notable la probabilidad de estanflación.
Sin embargo, el informe advirtió que la debilidad de los colchones de empleo frente a los shocks energéticos podría prolongar las presiones inflacionarias por el encarecimiento de la energía. La Fed debería priorizar el control de la inflación por encima de las preocupaciones por una recesión. Los mercados esperan que la Fed mantenga las tasas sin cambios en junio, aunque algunos funcionarios han empezado a discutir posibles alzas de tasas más adelante este año. Mientras tanto, Morgan Stanley ve los actuales aumentos del precio del petróleo como disrupciones temporales de oferta y espera que las tasas en EE. UU. probablemente se mantengan planas durante el año, con un posible ciclo de recortes de tasas que comenzaría en 2027.