El 11 de marzo, se informó que la legislación sobre la estructura del mercado de criptomonedas en Estados Unidos, la Ley CLARITY, sigue estancada en el Senado. Las diferencias en torno al mecanismo de obtención de beneficios de las stablecoins se han convertido en el principal obstáculo. Varios senadores están intentando encontrar una solución de compromiso, con la esperanza de avanzar en la aprobación de la ley antes de las elecciones de mitad de mandato de 2026.
La Ley CLARITY se considera una parte importante del sistema de regulación de activos digitales en Estados Unidos. La ley fue aprobada con apoyo bipartidista en la Cámara de Representantes en julio de 2025 y fue enviada al Comité de Banca del Senado para su revisión. Sin embargo, antes de que pudiera avanzar en el proceso del comité, la cuestión de si las stablecoins deberían poder ofrecer intereses o recompensas generó un debate acalorado, lo que ralentizó el proceso legislativo.
Las instituciones bancarias en general se oponen a que las stablecoins ofrezcan beneficios, argumentando que estos productos podrían competir directamente con los depósitos tradicionales, provocando una salida de fondos del sistema bancario. Según informes, la semana pasada, el sector bancario rechazó una propuesta de compromiso respaldada por la Casa Blanca, que originalmente intentaba aliviar las disputas limitando la estructura de recompensas. La industria de las criptomonedas, por su parte, sostiene que los mecanismos de recompensas son una práctica común en el mercado de activos digitales y que su prohibición total podría obstaculizar la innovación.
Actualmente, algunos senadores están discutiendo nuevas vías de compromiso. Por ejemplo, algunas propuestas sugieren permitir que las stablecoins ofrezcan recompensas limitadas en escenarios de pago o transacción, al mismo tiempo que restringen los intereses sobre fondos ociosos. Sin embargo, las instituciones bancarias siguen siendo cautelosas respecto a cualquier estructura similar a las tasas de depósito, por lo que las negociaciones continúan en curso.
Además de las diferencias políticas, la presión temporal también representa un desafío importante para la legislación. Si el Congreso desea aprobar la ley durante esta sesión, la Ley CLARITY debe ser aprobada antes de las elecciones de mitad de mandato de 2026, en noviembre. Según la agenda actual, solo quedan tres ventanas legislativas operables.
La primera ventana es en primavera, entre marzo y mayo. Si el Senado logra resolver en las próximas semanas la cuestión de los beneficios de las stablecoins, el Comité de Banca podría programar una revisión de la ley a finales de marzo o en abril, y avanzar hacia una votación en toda la cámara del Senado. Sin embargo, varias sesiones de receso han reducido el tiempo disponible, haciendo de esta la oportunidad más crucial para impulsar la ley.
La segunda ventana es entre junio y julio, pero a medida que los legisladores se involucren en las campañas de mitad de mandato, la prioridad legislativa podría disminuir. La tercera ventana es en septiembre, la última oportunidad antes de las elecciones, aunque en un contexto de alta tensión política, la aprobación de una ley importante de regulación financiera será mucho más difícil.
Con la regulación de las stablecoins, la estructura del mercado de activos digitales y la competencia en el sistema financiero entrelazados, el rumbo final de la legislación criptográfica en Estados Unidos sigue siendo incierto. La posibilidad de que la Ley CLARITY complete su proceso en el tiempo restante tendrá un impacto profundo en el marco regulatorio de activos digitales en el país en el futuro.