El fundador de NVIDIA, Jensen Huang, presentó el nuevo concepto de las “cinco capas de la tarta” para explicar qué es la inteligencia artificial. Utilizó una forma muy creativa de contar una historia que ayuda al público a entender que la inteligencia artificial no es solo un tipo de chip, modelo, hardware o aplicación, sino que es un sistema completo de inteligencia que se desarrolla desde la capa más básica de energía hasta los chips, infraestructura, modelos y aplicaciones.
¿Qué significa la estructura de las cinco capas de la tarta de IA que Jensen Huang menciona?
Jensen Huang descompone la inteligencia artificial en cinco capas apiladas, cuya base comienza con la energía (Energy). La inteligencia generada en tiempo real es, en esencia, el resultado de la conversión de energía; el suministro eléctrico se convierte en la restricción fundamental de la producción de inteligencia. Por encima de la energía están los chips de IA (AI Chips), que son procesadores responsables de convertir eficientemente la electricidad en capacidad de cálculo, donde el ancho de banda y las tecnologías de interconexión determinan el costo y la escala de la producción de inteligencia. La tercera capa es la infraestructura (Infrastructure), que incluye centros de datos, sistemas de refrigeración y redes, conocidos como fábricas de IA (AI Factories). El propósito de estas instalaciones no es solo almacenar datos, sino digerir y comprender grandes volúmenes de información para que la IA pueda aprender. La cuarta capa son los modelos (Models), que no solo procesan lenguaje y datos, sino que también profundizan en campos como la biología, química y física. En la cima se encuentran las aplicaciones (Applications), como plataformas de conducción autónoma, robots, biotecnología y medicina, que representan la máxima realización del valor económico de la IA.
¿Cómo nace la IA?
Jensen Huang explica que en la historia de la computación, el software era esencialmente pregrabado (Pre-recorded); los humanos escribían algoritmos, estructuraban cuidadosamente los datos y los almacenaban en tablas, y luego los recuperaban con precisión mediante SQL. Era una era en la que “las instrucciones preceden, los datos están restringidos”.
Pero la IA rompe completamente con ese marco.
Por primera vez, los humanos tienen una computadora capaz de entender información no estructurada. Puede reconocer imágenes, leer textos, escuchar sonidos y comprender su significado, además de razonar sobre contextos e intenciones. Lo más importante es que puede generar inteligencia en tiempo real. Cada respuesta es completamente nueva, y cada una depende del contexto proporcionado por los humanos. Ya no se trata de que el software recupere instrucciones preexistentes, sino que razona en tiempo real y genera inteligencia artificial según las necesidades humanas.
La primera computadora que los humanos poseen ya no es solo una máquina rígida, sino un “cerebro” capaz de entender información no estructurada. Puede leer imágenes y textos, escuchar música, conversar con personas e incluso razonar para encontrar respuestas a las necesidades humanas.
La energía (Energy) impulsa la capacidad de cálculo de la IA
La capa más baja de la estructura de la IA es la energía. La IA generada en tiempo real requiere electricidad para funcionar. Cada token producido es el resultado de convertir energía eléctrica en capacidad de cálculo; la energía es el primer principio de la infraestructura de la IA y la restricción fundamental que limita cuánto puede producir el sistema de IA.
Los modelos de IA ayudan a los humanos a digerir enormes cantidades de información
Los modelos de IA pueden entender diversos tipos de información, incluyendo lenguaje, biología, química, física, finanzas, medicina y el mundo real en sí mismo. Los grandes modelos de lenguaje son solo un ejemplo; los desarrollos más revolucionarios actualmente incluyen IA para proteínas, IA química, simulaciones físicas, tecnología robótica y sistemas autónomos. La inteligencia artificial ayuda a los humanos a comprender información compleja más rápidamente. Por ejemplo, en radiología, la IA asiste en la interpretación de imágenes, permitiendo a los radiólogos dedicar más tiempo al cuidado de los pacientes y a decisiones clínicas, reduciendo la carga de trabajo del personal médico y mejorando la calidad de la atención.
La fábrica de IA inicia la mayor transformación de infraestructura a nivel global
La IA está desencadenando una ola sin precedentes en la construcción de infraestructura a escala mundial. Aunque su competencia central proviene de algoritmos complejos, lo que respalda esta transformación digital son las enormes construcciones físicas, desde centros de datos hasta las “fábricas de IA”. La construcción de estos hardware ha generado una demanda explosiva de técnicos especializados, convirtiendo a la fuerza laboral técnica avanzada en un pilar imprescindible en esta ola tecnológica.
Las aplicaciones en la cima de la IA llevan la inteligencia al mundo físico
En la cima de las cinco capas de la tarta de IA, la inteligencia artificial transforma la tecnología en valor económico concreto a través de diversas aplicaciones. El desarrollo ha ido más allá de simples diálogos en texto, extendiéndose a aplicaciones físicas en el mundo real. Por ejemplo, en biotecnología, plataformas de desarrollo de medicamentos impulsadas por IA pueden simular con precisión estructuras de proteínas; en transporte, la conducción autónoma incorpora la IA en vehículos; los robots humanoides pueden realizar tareas en fábricas o en hogares. Estos escenarios de aplicación están impulsando una transformación industrial global.
Este artículo, en el que Jensen Huang utiliza la metáfora de las “cinco capas de la tarta” para explicar la evolución de la inteligencia artificial, fue publicado originalmente en Chain News ABMedia.