De acuerdo con el Mando Central de EE. UU., las fuerzas militares estadounidenses lanzaron ataques contra Irán el 17 de julio, lo que marcó la séptima noche consecutiva de operaciones militares. Los ataques más recientes se dirigieron a puertos, puentes e infraestructura ferroviaria en el sur de Irán, incluidas instalaciones al oeste del puerto de Chabahar y una torre de control del transporte marítimo, con el objetivo de debilitar la logística militar de Irán y sus capacidades marítimas.
Los medios estatales iraníes informaron al menos ocho muertos y 20 heridos por los ataques. Las autoridades iraníes señalaron que los ataques también dañaron instalaciones de generación de energía, lo que llevó al ministerio de Energía a instar a las provincias del sur a reducir el consumo eléctrico. Como respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán disparó misiles y drones contra bases militares estadounidenses en Jordania, Kuwait, Qatar y Siria, marcando el primer ataque directo contra instalaciones en territorio sirio.