Según Goldman Sachs, el 12 de julio la expansión de las inversiones en inteligencia artificial someterá a EE. UU. a una mayor presión inflacionaria que otras economías desarrolladas importantes debido a restricciones de oferta. La economista de la firma, Megan Peters, prevé que la inflación del PCE subyacente (gasto de consumo personal) en EE. UU. podría aumentar hasta 0,5 puntos porcentuales para finales de año, cinco veces el incremento estimado de 0,1 puntos porcentuales en Canadá, Europa, el Reino Unido, Japón y Australia.
Goldman Sachs atribuyó la diferencia al mayor peso de los productos de software y relacionados con ordenadores en la cesta del PCE subyacente de EE. UU., de aproximadamente el 1%, frente a menos del 0,5% en otras economías desarrolladas. El banco espera que la inflación del software y de los accesorios informáticos en EE. UU. alcance su punto máximo alrededor del 30% interanual en noviembre, impulsada por la escasez de suministro de semiconductores, subidas de precios del software habilitado por IA y el aumento de los costes de electricidad por la expansión de los centros de datos.