El viernes 17 de julio, el presidente de Estados Unidos, Trump, amenazó con imponer aranceles a Canadá, acusando al gobierno canadiense de no gestionar adecuadamente los bosques y de permitir que el humo de los incendios forestales se desplace hacia Estados Unidos. Trump afirmó que Canadá no había mantenido los bosques ni retirado los escombros, lo que provocó que entrara en territorio estadounidense “aire sucio, contaminado y poco saludable” y generara una calidad del aire peligrosa en el Medio Oeste y la Costa Este.
Trump dijo que planeaba llamar el viernes al primer ministro canadiense, Mark Carney, para analizar las medidas que adoptaría Canadá. Indicó que los costes de la contaminación procedente de los incendios forestales canadienses, que causan daños por valor de miles de millones de dólares anuales a Estados Unidos, deben sumarse a los aranceles existentes. El centro federal canadiense de incendios forestales informó de 897 incendios activos a fecha del viernes, y más de 12 estados de EE. UU. emitieron alertas de calidad del aire. El índice de calidad del aire de la ciudad de Nueva York alcanzó niveles insalubres, situando a la ciudad como la cuarta peor del mundo el viernes por la mañana.