Según Cortical Labs, 200.000 neuronas humanas cultivadas a partir de células madre recientemente aprendieron a jugar Doom mediante la interfaz de silicio CL1, avanzando la eficiencia de la biocomputación hasta alrededor de 20 vatios, muy por debajo de las exigencias de megavatios de los sistemas de IA modernos. Las neuronas recorrieron pasillos 3D y dispararon a los enemigos después de recibir señales eléctricas vinculadas al estado del juego, demostrando un aprendizaje dirigido a objetivos dentro de redes neuronales vivas.
Brett Kagan, director científico de Cortical Labs, enmarca el trabajo como complementario a la IA de silicio, no como un reemplazo. Las placas de cultivo actualmente duran unos seis meses, y los resultados requieren estandarización para poder escalar. La supervisión regulatoria de la FDA y el NIH podría definir aplicaciones futuras médicas e industriales.