Según PANews, David Bailey, presidente de Nakamoto y de Bitcoin Magazine, declaró el 4 de julio que el fracaso de la polémica propuesta BIP-110, largamente disputada, es "extremadamente alcista" para Bitcoin, ya que valida la estructura de gobernanza de la red y su resistencia a la fragmentación. Bailey describió la controversia de varios años como un completo "intento de conflicto de gobernanza" que involucró competencia entre grupos de minería, propuestas de bifurcación de clientes, movilización UASF y guerra de información en redes sociales y comunidades de desarrolladores.
A pesar del complejo entorno de coordinación, las facciones partidarias acumularon menos del 1% del hashrate de minería, lo que indica que los mineros y los participantes económicos se mantuvieron alineados con el consenso mayoritario. Bailey enfatizó que la gobernanza de Bitcoin surge del acuerdo colectivo entre usuarios, mineros, desarrolladores y participantes de la industria (no de un solo grupo), y señaló que el evento expuso vulnerabilidades en la coordinación de la comunicación entre desarrolladores, así como su susceptibilidad a la manipulación de información y a la amplificación de contenido generado por IA.