Según The Block, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) emitió su informe económico de 2026 en el que concluye que las stablecoins carecen de propiedades monetarias en cuatro dimensiones clave: unidad, resiliencia, interoperabilidad y completitud, y funcionan más como fondos cotizados en bolsa que como herramientas de pago. Incluso si las stablecoins se expandieran hasta un valor de mercado de 1 a 3 billones de dólares, el impacto económico neto seguiría siendo ligeramente negativo, al mismo tiempo que aumentaría el estrés bancario y limitaría la capacidad crediticia.
El BIS también advirtió sobre los riesgos de la «dolarización de las stablecoins» en economías emergentes que podría erosionar la soberanía monetaria. El informe recomendó establecer un libro mayor unificado anclado al dinero del banco central, combinando reservas tokenizadas de bancos centrales y depósitos bancarios comerciales como marco alternativo.