De acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales (BIS), un informe publicado ayer (26 de julio) halló que los países con déficits fiscales superiores al 5% del PIB registran tasas de traspaso del tipo de cambio a la inflación significativamente más altas. El estudio, que analizó 40 años de datos de 98 países, reveló que cuando los déficits fiscales superan el 5%, la depreciación de la divisa se traduce en un traspaso del 35% a la inflación, frente a solo el 17% cuando los países mantienen un superávit fiscal del 5%. El BIS lo atribuyó a la percepción del mercado de que los gobiernos que no pueden comprometerse de forma creíble con futuros superávits fiscales podrían tolerar la inflación para estabilizar el valor real de la deuda.
Los niveles de inflación resultaron igualmente importantes. La tasa de traspaso permaneció contenida cuando la inflación promedio se mantuvo baja, pero casi se duplicó cuando la inflación superó el 5%, lo que sugiere que mantener una inflación promedio baja ayuda a limitar el impacto inflacionario de las fluctuaciones cambiarias.