De acuerdo con The New York Times, el 25 de mayo, aproximadamente 1.500 embarcaciones varadas en el Golfo Pérsico durante casi tres meses podrían necesitar semanas, o incluso meses, para reanudar un paso normal pese a las negociaciones entre EE. UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz. Las navieras deben resolver prioridades de los buques, permisos de tránsito, coordinación de rutas y los posibles riesgos de desminado antes de que se reanuden plenamente las operaciones.
Expertos de la industria estiman que, incluso si el acuerdo se finaliza, volver a los niveles previos a la interrupción, de 130 barcos por día, podría tardar semanas o meses. Dado que el Estrecho de Ormuz gestiona aproximadamente una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas, el prolongado retraso en la recuperación también puede frenar nuevas caídas en los precios internacionales de la energía.